1. Forma asimétrica (A) –

Por lo general, los lunares comunes son en forma esférica y simétricos, es decir, si son partidos en dos mitades, estas dos partes son similares. Sin embargo, un lunar maligno no tiene forma definida; si se les divide en dos partes, ninguna es igual a la otra.

  1. ¿Cuáles son los síntomas de un lunar maligno?

    Cualquier lunar, llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio inusual en el aspecto o la sensación de un área de la piel podría ser una señal de melanoma u otro tipo de cáncer de piel o una advertencia de que puede producirse.

    ¿Cómo diferenciar un lunar bueno de uno malo?

    A de Asimetría: un lunar normal es simétrico, bien sea de forma redonda u ovalada, en cambio un lunar maligno tiene forma asimétrica o irregular. B de Borde: un lunar normal tiene bordes bien definidos y diferenciados del resto de la piel, mientras que un lunar maligno tiene bordes irregulares y de apariencia dentada.

    ¿Cuándo hay que preocuparse por los lunares?

    ¿Cuándo es sospechoso un nevo? – Se debe consultar de inmediato a un dermatólogo en caso de notar:

      La aparición de un lunar o mancha nueva en la piel de un adulto Crecimiento continuo de tamaño o espesor de un lunar. Cambios de color (que se oscurezca o se aclare en forma brusca, o que presente varios colores). Picazón, sangrado o costras sobre un lunar. Heridas de la piel que no curan después de un tiempo prolongado, o bien áreas de la piel enrojecidas con escamas que tampoco se van.

    ¿Cómo saber si un lunar es benigno?

    Masa en la piel Características Tratamiento Dermatofibromas Son bultos pequeños, de color rojo morado o marrón parecidos a una cicatriz. Se deben a la acumulación de fibroblastos (células de tejido blando que están debajo de la piel). A menudo aparecen en las piernas y es posible que produzcan picazón. Son más comunes en las mujeres. Si se vuelven muy dolorosos o pican mucho, los dermatofibromas pueden extirparse con una cirugía. Quiste dermoide Se trata de un tumor benigno que está compuesto de pelos, glándulas sudoríparas y glándulas sebáceas. Es posible que algunos tumores dermoides internos también contengan cartílago, fragmentos óseos y dientes. Es posible extirpar los quistes dermoides con una cirugía por motivos estéticos. Pecas Son manchas planas oscurecidas que suelen aparecer solamente en las áreas de la piel expuestas al sol. Las pecas son comunes en las personas de cabello rubio o pelirrojas. No es necesario ningún tratamiento para las pecas. Queloides Son cicatrices suaves, elevadas, firmes y fibrosas en la piel que se forman donde hubo una herida. Los queloides son más comunes en las personas de tez oscura. Estas masas no responden bien a la mayoría de los abordajes de tratamiento. Es posible que las inyecciones de corticoesteroides ayuden a aplanarlos. Otros métodos de tratamiento pueden incluir cirugía, radiación, láser o parches de silicona para aplanar aún más los queloides. Lipomas Son bultos redondos u ovalados que se mueven con facilidad debajo de la piel. Se producen por depósitos de grasa. Suelen aparecer en los antebrazos, el torso y la nuca. Por lo general, son inofensivos. Sin embargo, si tiene síntomas o si el lipoma cambia de forma, es posible que el proveedor de atención médica le haga una biopsia. El tratamiento puede incluir una cirugía para extirparlo. Lunares (nevos) Son marcas pequeñas en la piel que se deben a las células que producen el pigmento. Los lunares pueden ser planos o elevados, lisos o ásperos y algunos tienen pelos. La mayoría es de color marrón oscuro o negro, pero algunos son amarillentos o del color de la piel. Los lunares pueden cambiar con el tiempo y a menudo reaccionan a los cambios hormonales. En la mayoría de los casos, los lunares son benignos y no se necesita tratamiento. Algunos lunares benignos pueden convertirse en cáncer de piel (melanoma). A continuación puede consultar los signos de que un lunar se está volviendo canceroso. Lunares atípicos (nevos displásicos) Los lunares atípicos son más grandes que los normales (tienen más de media pulgada o 1.25 cm de diámetro) y no siempre son redondos. Pueden ser de color marrón claro u oscuro, con un fondo rosado. Estos lunares pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo. El tratamiento puede incluir extirpar cualquier lunar atípico que cambie de color, de forma o de diámetro. Además, las personas con lunares atípicos deben evitar la exposición al sol, ya que la luz solar puede acelerar los cambios en este tipo de lunares. Quienes los tienen deben consultar con un proveedor de atención médica sobre cualquier cambio que pueda ser indicio de cáncer de piel. Granulomas piógenos Son bultos rojos que supuran y sangran. Se producen por un crecimiento excesivo de los capilares (vasos sanguíneos pequeños) y por la hinchazón. Los granulomas piógenos suelen formarse después de una lesión en la piel y sangran con facilidad. Son más comunes en niños y en mujeres embarazadas. Algunos desaparecen sin tratamiento. En otros casos, se necesita una biopsia para descartar la posibilidad de que haya cáncer. El tratamiento puede incluir una cirugía para extirparlo y electrodesecación de la base. Queratosis seborreica Manchas de color marrón, negro o del color de la piel parecidas a las verrugas. Es más común en personas de mediana edad y adultos mayores. Puede ser de forma redonda u ovalada y con aspecto de estar adherida a la piel. Por lo general, no es necesario ningún tratamiento. Si las manchas se irritan o si la persona quiere quitárselas por motivos estéticos, el tratamiento puede incluir congelar la zona con nitrógeno líquido o hacer una cirugía. Papilomas cutáneos Son colgajos de piel blandos, pequeños del color de la piel que salen en el cuello, las axilas o la ingle. Son muy comunes. Si los papilomas cutáneos se irritan o si la persona quiere quitárselos por motivos estéticos, el tratamiento puede incluir congelarlos con nitrógeno líquido, recurrir a la electrodesecación o hacer una cirugía para cortarlos.

    ¿Cómo son los lunares con cáncer?

    Lunares poco frecuentes que pueden indicar la presencia de un melanoma – Para ayudarte a identificar las características de los lunares inusuales que pueden indicar melanomas u otros tipos de cáncer de piel, piensa en las letras ABCDE:

      La letra “A” representa la asimetría. Busca lunares con forma irregular, como dos mitades que tienen un aspecto muy diferente. La letra “B” representa el borde irregular. Busca lunares con bordes irregulares, cortes u ondas, características de los melanomas. La letra “C” representa los cambios de color. Busca crecimientos que tengan muchos colores o una distribución desigual de estos. La letra “D” representa el diámetro. Busca nuevos crecimientos en lunares que tengan más de 1/4 de pulgada (alrededor de 6 milímetros). La letra “E” representa la evolución. Busca cambios en el tiempo, como un lunar que crece de tamaño o que cambia de color o de forma. Los lunares también pueden evolucionar para desarrollar nuevos signos y síntomas, como picazón o sangrado.

    El aspecto de los lunares cancerosos (malignos) varía mucho. Algunos pueden presentar todos los cambios mencionados anteriormente, mientras que otros pueden tener solo una o dos características inusuales.

    ¿Qué color tiene un lunar maligno?

    Otros signos de sospecha de los lunares malignos – Identificar un posible lunar cancerígeno no es fácil, y no todos los melanomas siguen las reglas que les he mostrado previamente. Algunos de estos casos son:

    • Los melanomas amelanóticos carecen del pigmento oscuro o melanina que da el color a la mayoría de los lunares. Los melanomas amelanóticos pueden ser rosáceos, rojizos, blancos, del color de la piel o incluso claros e incoloros, por lo que son difíciles de reconocer. Afortunadamente son raros pero si tienes una lesión roja en tu piel que sangra, aumenta de tamaño o molesta, es importante consultar.
    • El melanoma lentiginoso acral, la forma más común de melanoma en personas de color. Suele aparecer en lugares difíciles de detectar, como debajo de las uñas de las manos o de los pies, en las palmas de las manos o en las plantas de los pies.

    Por último te dejaré unas últimas pistas que te pueden ayudar a identificar un lunar maligno a tiempo como por ejemplo cuando:

    • Una herida que no se cura
    • Existe una diseminación del pigmento marrón o negro desde el borde de una mancha hacia la piel circundante
    • Existen síntomas como como picor, sensibilidad o dolor sobre un lunar
    • Aparecen cambios en la superficie de un lunar como descamación, supuración, sangrado o aparición de un bulto o protuberancia

    ¿Cuando un lunar no es normal?

    Lunares, ¿cómo saber si son malignos? Los lunares generalmente aparecen como pequeños puntos marrones oscuros y se producen por acumulación de melanina, células pigmentadas, en cualquier parte de nuestro cuerpo. Los lunares suelen aparecer entre la niñez y la adolescencia, teniendo de media entre 35-50.

    Sin embargo, hay personas que tienen tendencia a presentar un mayor número de lunares, esto puede deberse a la genética, porque estén expuestos a una mayor radiación solar, porque se queman con facilidad, porque tienen la piel y ojos claros o porque son pelirrojos. Estas personas tienen que para revisar que sus lunares son benignos o por si presentan algunos nuevos.

    Por otro lado, los lunares pueden cambiar de aspecto o desaparecer con el tiempo, ya que éstos también envejecen. Además, los característicos cambios hormonales sufridos durante la adolescencia y el embarazo pueden hacer que los lunares se vuelvan más oscuros y más grandes.

      Asimetría, cuando la mitad del lunar es diferente a la otra. Bordes irregulares, desiguales o poco definidos. Coloración heterogénea, es decir, cuando el lunar presenta sombras marrones o negras e incluso manchas rosadas o rojizas. Diámetro, si el diámetro del lunar es mayor de 6 mm podría tratarse de un melanoma. Evolución, debes observar aquellos lunares que cambien de tamaño, forma color o altura, sobre todo si se ha vuelto de color negro. Ciertos lunares pueden evolucionar y mostrar nuevos signos y síntomas, como picor o sangrado.
      La mejor manera de impedir la generación de cáncer de piel y que los lunares se vuelvan malignos, es evitar la exposición solar excesiva y usar crema fotoprotectora con factor de protección solar superior a 15.Tanto los lunares presentes desde el nacimiento, nevus congénitos, de tamaño superior a 10 centímetros, como los nevus clínicamente atípicos, deben de ser revisados por un dermatólogo al menos una vez al año, o en caso de que presenten algún cambio en su forma, color o tamaño.Por eso, no dudes en acudir a para resolver todas tus dudas sobre este tema o ponerte en contacto con nosotros llamando al 985 208 407.

    : Lunares, ¿cómo saber si son malignos?

    ¿Cómo se ve un melanoma maligno?

    Generalmente es plano e irregular en forma y color, con sombras variables de negro y café. Es más común en personas de piel clara. El melanoma nodular generalmente empieza como un área elevada de color azul-negruzco oscuro o rojo-azulado. Algunos no tienen ningún color (melanoma amelanótico).

    ¿Cuáles son los lunares sospechosos?

    Cómo identificar un lunar sospechoso: reglas a tener en cuenta – Aunque el dermatólogo es el especialista que finalmente determina si un lunar es maligno o sospechoso de crear problemas en el futuro, hay señales a las que podemos prestar atención para pedir cita con el especialista, salir de dudas acerca de la naturaleza del lunar y, si es preciso actuar de manera precoz.

    • El patito feo Es una regla muy básica, pero que nos puede indicar de manera bastante fiable si debemos de estar alerta.
    • Se trata, básicamente, de localizar ese lunar que es diferente del resto de los que tenemos en el cuerpo.
    • Esa diferencia puede radicar en su tamaño, su crecimiento, su forma irregular cualquier elemento que convierta ese lunar en el patito feo es suficiente para pedir cita con el dermatólogo y salir de dudas rápidamente.

    Regla del ABCDE Esta quizá resulta más familiar para la población porque los dermatólogos la repetimos constantemente. ¿En qué consiste esta regla del ABCDE para identificar si un lunar es sospechoso? La A, Hace referencia a la Asimetría. Un lunar que no sea simétrico, es decir, que presente una mitad completamente diferente de la otra es sugestivo de ser un melanoma.

    • La B, En este caso, la letra se refiere al Borde de dicho lunar.
    • Si son irregulares, debemos sospechar de que podríamos estar ante un lunar maligno. La C,
    • También debemos evaluar el Color del lunar.
    • Lunares de color marrón más claro, rosado o, incluso, blanco debemos descartar su malignidad con el dermatólogo.

    La D, El factor del Diámetro, no es determinante, pero sí se trata de un elemento que debemos vigilar con especial atención en caso de lunares de más de seis milímetros de diámetro. La E, La Evolución es, quizá, el parámetro más importante de todos los mencionados, ya que hace referencia a cambios y modificaciones que se hayan producido en el aspecto, tamaño, textura de ese lunar en relativamente poco tiempo.

    En este sentido, también hay que tener en cuenta si sangra, pica, supura o incluso si duele. De cualquier forma, como ya se ha mencionado anteriormente, ante cualquier sospecha es fundamental acudir a un dermatólogo especialista en revisión de lunares, ya que además de tener un conocimiento profundo de las posibles lesiones cutáneas que pueden aparecer, dispondrá de los medios necesarios para evaluar con precisión cada caso.

    Y además, al margen de que se tenga o no alguna sospecha, es recomendable acudir periódicamente a una revisión, ya que hay lesiones que pueden pasar desapercibidas si no se acude a un profesional.

    ¿Cuánto tiempo tarda en crecer un melanoma?

    Melanoma. Detección y tratamiento de un tumor de gran incidencia | Offarm Son varias las circunstancias que hacen del melanoma una entidad de creciente interés en nuestro tiempo: se trata de un tumor de una gran malignidad, frecuente en pacientes jóvenes y cuya incidencia aumenta cada año en la mayoría de los países de nuestra área.

    1. En el presente trabajo se abordan las lesiones precursoras, los signos de sospecha, la clínica, el diagnóstico y el tratamiento del melanoma, así como los factores pronósticos establecidos por instituciones e investigadores.
    2. El melanoma supone un problema sanitario que se va incrementando de forma progresiva.

    Se admite que, actualmente, 1 de cada 75 personas tiene el riesgo de presentar un melanoma durante su vida. Aunque la cirugía puede ser curativa en la fase inicial de la enfermedad, el pronóstico para los enfermos con metástasis a distancia es sombrío.

    1. La incidencia del melanoma ha aumentado considerablemente en las últimas décadas.
    2. Estudios epidemiológicos demuestran que 1 de cada 84 estadounidenses nacidos en 1997 tendrá un melanoma durante su vida, un aumento del 1.800% desde 1930, y que en el año 2000, esta neoplasia afectó a 1 de cada 75 norteamericanos caucásicos.

    Al menos un 20% de los pacientes diagnosticados desarrollarán una enfermedad avanzada y morirán dentro de los 5 años de realizado el diagnóstico. Asimismo, se ha observado que el melanoma es la causa más importante de muerte por cáncer en mujeres estadounidenses entre los 25 y los 29 años de vida.

    Las principales variables pronósticas que de forma más constante parecen influir en la supervivencia de los pacientes con melanoma primario de la piel son: el grosor del tumor, la presencia o no de ulceración, el patrón de crecimiento, el número de ganglios linfáticos regionales afectados, el número o sitio de las metástasis a distancia y la elevación de la LDH.

    Lesiones precursoras de melanoma Los lentigos malignos son lesiones pigmentadas semejantes a efélides de gran tamaño, muy frecuentes en las áreas expuestas, especialmente en la cara de pacientes de edades medias o avanzadas. Pueden malignizarse y derivar en la variedad denominada lentigo maligno melanoma.

    • El riesgo de desarrollar un melanoma sobre un nevo melanocítico congénito de gran tamaño (más de 20 cm de diámetro) oscila en un 5-14% durante la vida, aunque, en la mayoría de los casos, suele suceder antes de la pubertad.
    • El potencial de malignización de los nevos melanocíticos congénitos de tamaño pequeño e intermedio es mucho menor, aunque siempre superior al de los nevos melanocíticos adquiridos ordinarios.

    El nevo melanocítico atípico es una variante de nevo melanocítico adquirido definida por unas características clínicas e histológicas peculiares. Se trata de una lesión, relativamente frecuente, presente en el 5% de la población de raza caucásica. Son lesiones de un tamaño mayor que los nevos melanocíticos adquiridos ordinarios, habitualmente de 6 mm o más, con un componente macular casi siempre presente.

    El componente papular, cuando existe, se ubica habitualmente en el centro de una mácula ovoide. Aunque sus contornos están bastante bien definidos globalmente, son difusos o irregulares en alguna porción de su perímetro y en su superficie acostumbra a mostrar un aspecto adoquinado. La pigmentación del nevo melanocítico es heterocroma y abarca un espectro que incluye tonos amarronados de distinta intensidad.

    Sin embargo, como norma, la coloración negra está ausente. Este perfil clínico se corresponde histológicamente con un desorden arquitectural que puede acompañarse de atipia citológica y de un infiltrado inflamatorio dérmico. Los nevos melanocíticos atípicos, además de precursores del melanoma, son marcadores para el desarrollo de melanoma de novo e indican una susceptibilidad individual aumentada resultante de la interacción de los efectos de la radiación ultravioleta, las características pigmentarias raciales y la capacidad reparativa del ADN.

    Este riesgo, tanto de malignización de los nevos preexistentes como de desarrollo de melanomas de novo, es pequeño en pacientes con nevos atípicos sin historia familiar o personal de melanoma (en torno al 5%), mientras que se aproxima al 100% en pacientes afectados del síndrome del nevo atípico familiar, en el que se combinan una historia familiar de melanomas y la presencia de un gran número (habitualmente más de 50) de nevos melanocíticos atípicos.

    Otras lesiones melanocíticas, tales como los nevos melanocíticos adquiridos y los nevos azules, pueden comportarse excepcionalmente como precursores del melanoma. Los nevos melanocíticos adquiridos, lesiones pigmentarias de elevada prevalencia en la población general, presentan unas características clínicas distintas, entre las que se citan simetría, uniformidad, regularidad de bordes y color y tamaño habitualmente inferior a 5 mm.

    El riesgo de transformación maligna de una lesión névica individual, aunque existente, es muy bajo. Sin embargo, sí parece existir una relación estadística entre el número de nevos melanocíticos adquiridos y riesgo de desarrollar un melanoma. Así, la presencia de 50 o más nevos melanocíticos incrementa el riesgo de presentar un melanoma en un 50%.

    Signos de sospecha de melanoma En la valoración de una lesión pigmentada, el perfil clínico que va a permitir sospechar la existencia de un melanoma incipiente, tanto cuando éste se superpone a una lesión pigmentada preexistente como cuando se desarrolla de nuevo, puede resumirse en la llamada regla del ABCD de las lesiones pigmentadas cutáneas: * Asimetría.

    • Otros factores tales como la existencia de sintomatología asociada (dolor, prurito, quemazón) o la presencia de descamación, ulceración, sangrado, un halo hipocrómico circundante, o de pequeñas lesiones pigmentadas «satélites» apoyarán la sospecha de malignidad (tabla 1).
    • Clínica
    • Existen 4 formas clínicas principales y otros tipos de melanomas que no se ajustan a éstas (tabla 2).
    • Melanoma de extensión superficial

    Resulta la forma más frecuente de presentación (70% de los casos). Se inicia como una mácula irregular de color variable que va del negro al marrón tostado, con áreas carnosas o hipocrómicas y muescas en la superficie. Evoluciona entre 1 y 5 años. Se inicia en forma de crecimiento radial y posteriormente presenta un crecimiento vertical del tumor, se hace infiltrante y evidencia áreas papulosas, nodulares o tumorales sobre las primitivas máculas.

    Melanomas nodulares Suele presentarse sobre piel sana, en edades medias de la vida. Tiene una historia de evolución corta. Se inicia en forma de una pápula de color negro, grisáceo, azulado o marrón que puede confundirse inicialmente con un nevo y que rápidamente se hace tumoral. El pronóstico suele ser infausto, ya que produce metástasis con más rapidez que en otras formas clínicas.

    Melanoma lentiginoso acral Se señalan frecuencias desde el 2 al 8% de los pacientes. Se presenta en forma de lesiones discrómicas, normalmente hipercrómicas, que aparecen en el lecho de las uñas, palmas y plantas. Es una forma infrecuente en personas de origen caucásico, pero es típica en los orientales y en la raza negra.

    1. Melanoma lentigo maligno
    2. Se produce con una frecuencia del 5%, aproximadamente, sobre un lentigo maligno cuando éste, tras años de evolución, rompe la fase de crecimiento radial, pasa a un crecimiento vertical y adopta una forma tumoral.
    3. Otras formas de melanoma

    El melanoma amelanótico se presenta con una frecuencia del 1,8%. Se trata de una forma nodular que desde su inicio no desarrolla pigmentación, lo que da lugar a numerosos retrasos en el diagnóstico y se acompaña, por tanto, de un peor pronóstico. El melanoma desmoplástico suele aparecer en ancianos, en la cara, a veces con historia previa de lentigo.

    Se trata de lesiones nodulares, carnosas, firmes o infiltradas que suelen confundirse con mucha frecuencia con lesiones benignas, lo que influye negativamente en su pronóstico. Diagnóstico El diagnóstico se fundamenta en la observación visual de la lesión, que deberá hacerse con lupa y medirse. Según los recursos materiales y la experiencia personal es muy interesante la realización de una exploración con epilumiscencia.

    Los signos que sugieren la posibilidad de encontrarnos ante un melanoma se han resumido en una regla práctica que es el llamado ABCD del melanoma, que ya hemos expuesto anteriormente. Otros criterios a considerar son la presencia de otros nevos en la periferia del primitivo, variaciones en el grosor en sus diferentes zonas o la presencia de zonas hemorrágicas.

    La relevancia de estas manifestaciones clínicas es evidente. En más del 70% de los melanomas se observan cambios en su tamaño y coloración. Es por ello que estas características son útiles en las pruebas de detección y en campañas de educación sanitaria de la población. Al paciente se le debe realizar una anamnesis completa con especial énfasis en la sintomatología sugestiva de enfermedad diseminada y en los antecedentes familiares y personales de melanoma y de exposiciones solares.

    Esta fase inicial de diagnóstico se debe completar con una exploración física completa para detectar otros posibles melanomas acompañantes, evidencia de diseminación cutánea ganglionar regional o sistémica, así como una cuidadosa exploración neurológica.

    • En el 90% de los pacientes que consultan por melanoma no se encuentran adenopatías palpables regionales con evidencias clínicas de enfermedad diseminada.
    • La biopsia, mediante el rasurado con aguja o curetaje, está especialmente contraindicada ante la sospecha de un melanoma por dificultar el diagnóstico histológico El diagnóstico del melanoma exige, de forma inexcusable, el estudio histológico de la lesión.

    La biopsia debería efectuarse de forma escisional con extirpación elíptica del tumor con un margen de 0,5 a 1 cm en superficie y hasta la hipodermis profunda. Se puede realizar en ella, además del diagnóstico, el estudio histopronóstico del melanoma. El estudio del espesor tumoral y del grado de invasión a los distintos estratos cutáneos es esencial para determinar el pronóstico, así como también resulta interesante establecer otros factores como el índice mitótico, la presencia de ulceración y de regresión e infiltración linfocitaria.

    La biopsia, mediante el rasurado con aguja o curetaje, está especialmente contraindicada ante la sospecha de un melanoma por dificultar el diagnóstico histológico. Factores pronósticos Múltiples estudios clínicos y patológicos han definido los factores pronósticos del melanoma. Según la clasificación del American Joint Cancer Committee (AJCC) de 1992, seguida en la mayoría de los ensayos terapéuticos, se define como estadios I y II a la enfermedad clínicamente localizada sin afección nodal.

    La afección ganglionar regional y la existencia de metástasis en tránsito se definen como estadio III, mientras que la enfermedad metastásica corresponde al estadio IV. Sin embargo, además del estadiaje, existen otras variables de carácter clínico, histopatológico y biológico que han demostrado una gran importancia para determinar el pronóstico de la enfermedad.

    Para el melanoma confinado a la piel, Clark et al fueron los primeros en proponer un peor pronóstico relacionado con un incremento en los grados de microinvasión en la dermis o el tejido subcutáneo. De esta forma, describieron los 5 grados de invasión de Clark (tabla 3). Poco después, Breslow encontró que la medida de crecimiento o grosor vertical del tumor era un mejor predictor.

    Desde entonces, muchos estudios han confirmado la importancia del grosor del tumor vertical (en milímetros) como el mejor indicador del pronóstico del melanoma confinado a la piel. Por ejemplo, la mayoría de los pacientes con lesiones en estadio I (lesiones 4,00 mm) tienen mucha más probabilidad de morir de enfermedad metastásica.

    1. Los datos limitados sugieren que el melanoma in situ se asocia con un índice de sobrevida a los 5 años que alcanza el 100%.
    2. Además del grosor del tumor, otros factores clínicos e histológicos afectan al pronóstico del melanoma localizado.
    3. El sitio anatómico es un factor importante: las lesiones ubicadas en el cuero cabelludo, manos y pies parecen tener un peor pronóstico.

    Asimismo, los pacientes de mayor edad y de sexo masculino tienen un peor pronóstico que los pacientes más jóvenes y de sexo femenino.

    • Los hallazgos histológicos con un pronóstico desfavorable incluyen un alto índice de actividad mitótica, la presencia de lesiones microscópicas satélites del tumor, crecimiento vertical, ulceración y el volumen del tumor.
    • Tratamiento
    • Tratamiento quirúrgico
    • El único tratamiento que ha demostrado por sí solo una eficacia próxima al 100%, dependiendo del estadio evolutivo, es la cirugía. Por ello, es imprescindible realizarla según criterios establecidos ya consensuados:
    • * Se recomienda una escisión local con márgenes de 1 cm para las lesiones de espesor menor a 1 mm y de 2-3 cm para los de grosor intermedio (1-4 mm).
    • * Los pacientes con lesiones primarias de tamaño superior a 4 mm de grosor presentan un alto riesgo de metástasis y pueden aplicarse márgenes más pequeños de resección, puesto que no va a influir en la supervivencia.
    • * Parece que la disección ganglionar debe ser terapéutica (tan sólo justificada de entrada en estadio clínico III) y no profiláctica, aunque este tema resulta aún controvertido y existen opiniones distintas entre los diversos autores.

    Los detractores de la linfadenectomía profiláctica opinan que se sometería a la mayoría de los pacientes (del orden de 68-88%) a una intervención quirúrgica con una morbilidad importante sin obtener ningún beneficio, y defienden la política de «esperar y ver», hasta que los ganglios linfáticos sean clínicamente palpables, momento en el que se realiza la linfadenectomía.

    No obstante, este enfoque se acompaña de una disminución en las tasas de supervivencia. Los autores que propugnan la técnica de la linfadenectomía profiláctica argumentan que con su realización se consiguen supervivencias superiores a las de la linfadenectomía terapéutica. Esta controversia genera la necesidad de encontrar una prueba diagnóstica que permita seleccionar a los pacientes con melanoma en estadios I y II en los que esté indicada la linfadenectomía regional (por demostrarse infiltración tumoral en la biopsia ganglionar).

    El procedimiento que ha puesto luz en toda esta polémica es el estudio de la biopsia del ganglio centinela (ganglio que recibe un vaso linfático que llega directamente desde la lesión primaria). Mediante la práctica de una linfogammagrafía con tecnecio-99 se identifican, de forma preoperatoria, los territorios linfáticos de drenaje y, por tanto, con riesgo de albergar metástasis (mapa linfático).

    1. De los agentes terapéuticos utilizados, el más conocido es la dacarbazina con una tasa de respuesta del 15-25% en lo referente a evitar la progresión del proceso, pero la mayoría de estas respuestas son de corta duración y no logran aumentar la supervivencia
    2. Con la introducción de la linfogammagrafía y una sonda detectora de radioactividad, el índice de identificación del ganglio centinela oscila entre 97 y 100%, hecho que junto con la sencillez del procedimiento y el hecho de precisar sólo una pequeña incisión para localizar el ganglio ha provocado en los últimos años un incremento de esta técnica en los pacientes en estadio I y II del melanoma cutáneo.
    3. Tratamiento adyuvante

    No hay estudios concluyentes acerca del beneficio con la quimioterapia adyuvante en el melanoma cutáneo primario. Este tratamiento estaría indicado en pacientes con alto riesgo de recidiva o diseminación tras el tratamiento quirúrgico del tumor local: pacientes con melanoma con niveles de Clark > III, Breslow > 1,5 mm, enfermedad locorregional, estadios II-III y la enfermedad metastásica resecada en su totalidad. De los agentes terapéuticos utilizados, el más conocido es la dacarbazina con una tasa de respuesta del 15-25% en lo referente a evitar la progresión del proceso, pero la mayoría de estas respuestas son de corta duración y no logran aumentar la supervivencia. No hay ventajas significativas con el uso del levamisol o con la BCG (bacilo de Calmette-Guérin) como inmunomoduladores frente a placebo en el tratamiento del melanoma avanzado. La inmunoterapia con interleucina 2 y la linfocina killer activada (LAK) no ha dado resultados concluyentes. El interferón alfa es el agente biológico más estudiado y puede tener un importante papel en el tratamiento adyuvante de los melanomas de alto riesgo. A pesar de la toxicidad del tratamiento y la posibilidad de empeorar al suspenderlo. Excepto para el lentigo maligno, la radioterapia sigue siendo de utilidad tan sólo como tratamiento paliativo o adyuvante a la cirugía, fundamentalmente en el caso de existir diseminación cerebral de la enfermedad. El melanoma metastásico suele ser incurable y la supervivencia en los pacientes con metástasis viscerales es, generalmente, menor de un año. Por tanto, el objetivo del tratamiento es paliativo para mejorar la calidad del paciente. La escisión quirúrgica de una única metástasis en pulmón, o de una única metástasis cerebral accesible, también puede asociarse a una supervivencia prolongada. No obstante, con mayor frecuencia los enfermos presentan metástasis cerebrales múltiples que requieren la radioterapia y la administración de glucocorticoides.

    • CONSEJOS DESDE LA FARMACIA
    • Melanoma y fotoprotección
    • Aunque el melanoma debe ser tratado exclusivamente en la consulta del médico especialista, el farmacéutico puede ofrecer a sus pacientes una serie de recomendaciones relacionadas con la fotoprotección:

    * Evitar las circunstancias peligrosas, como la exposición al sol, especialmente los jóvenes y personas sometidas a mayor riesgo por su fenotipo. * El hecho de usar un filtro solar que protege de las quemaduras no es excusa para permanecer al sol durante un tiempo excesivo.

    * Los filtros solares, aun siendo imprescindibles y fundamentales, deberían acompañarse de otras medidas de fotoprotección, además de evitar la exposición de riesgo prolongada * Aplicarse el factor de protección recomendado según el tipo de piel (tabla 4) * Seguir las recomendaciones de uso de los filtros solares (tabla 5) * Es útil tener en cuenta que un nevo es sospechoso de haber presentado un proceso de malignización cuando presenta alguno de estos signos: asimetría, irregularidad de los bordes, variaciones del color o un crecimiento rápido Bibliografía general Carrascosa JM, Ferrándiz C.

    Diagnóstico precoz del melanoma. Claves prácticas para su reconocimiento clínico. Jano 1995;49(1143):95-7. Pimentel C, Vidal D, Valenzuela N, Puig L. Melanoma. Prevención. Farmacia Profesional 2001;15(5):88-94. Rivers JK. Melanoma. Lancet 1996;347:803-6. Vera M, Puig S, Martí R, Castel T.

    ¿Cómo se detecta el cáncer de piel?

    Coloración que se propaga del borde de una mancha hacia la piel de alrededor. Picazón, dolor o sensibilidad en una región de la piel que no cesa o que resurge constantemente. Cambios en la superficie de un lunar: supuración, descamación, sangrado o surgimiento de algún abultamiento o protuberancia.

    ¿Qué es un lunar verrugoso?

    Tratamiento Verrugas, Lunares Verrugosos Los lunares (nevus) verrucosos son un tipo especial de lunar abultado, aunque popularmente se les denomina también “verrugas”. Al principio, los lunares son lisos y de un color marrón o negro, como una peca. Cuando los años pasan, algunos lunares se vuelven abultados, como una verruga.

    ¿Cuánto tiempo tarda en crecer un lunar maligno?

    5. Evolución rápida (E) –

Generalmente, los lunares suelen crecer lentamente y se detienen cuando ya eres adulto. Sin embargo, aquellos que son malignos por lo general aparecen de forma inesperada y crecen rápidamente. En caso sea un lunar ya existente, este cambio también suele ser veloz, en semanas o solo meses.

¿Dónde salen los lunares de cáncer de piel?

Signos y síntomas del melanoma – El melanoma puede formarse en cualquier parte del cuerpo, en la piel normal o en un lunar existente que se vuelve canceroso. El melanoma aparece con mayor frecuencia en el rostro o el tronco de los hombres afectados. En las mujeres, este tipo de cáncer más a menudo se desarrolla en la parte inferior de las piernas.

  1. Tanto en los hombres como en las mujeres, el melanoma se puede producir en la piel que no ha sido expuesta al sol.
  2. El melanoma puede afectar a las personas de todos los tipos de piel.
  3. En las personas con tonos de piel más oscura, el melanoma tiende a producirse en las palmas de las manos o las plantas de los pies, o bajo las uñas de los pies o las manos.

Los signos de melanoma incluyen los siguientes:

Un área grande y amarronada con pintitas más oscuras Un lunar que cambia de color, tamaño o sensación, o que sangra Una lesión pequeña con un borde irregular y partes que aparecen de color rojo, rosa, blanco, azul o azul oscuro Una lesión dolorosa que pica o arde Lesiones oscuras en las palmas de las manos, las plantas de los pies, las yemas de los dedos de las manos o los pies, o en el recubrimiento de las mucosas de la boca, la nariz, la vagina o el ano

¿Qué tan curable es el cáncer de piel?

Los dos tipos de cáncer de piel más comunes, el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, tienen altas probabilidades de curación, pero pueden causar desfiguración y ser costosos para tratar. El melanoma, el tercer tipo de cáncer de piel más común, es más peligroso y causa la mayor cantidad de las muertes.

¿Cuánto tiempo puede vivir una persona con melanoma?

¿Cómo es la evolución del melanoma en función de su diagnóstico? Si te han diagnosticado, seguro que han surgido ya las principales dudas acerca de cuánto de grave es, qué tratamiento existe, si se cura o no, si la enfermedad puede avanzar o no y cuál será su avancePrimero de todo, no te precipites y ve paso a paso:

Pide información a tu médico, Compártelo con tu entorno cercano para que te ayude a afrontar esta etapa. Aprende más sobre cómo evoluciona la patología para saber qué opciones terapéuticas tienes disponibles. Si crees que te puede servir de ayuda, contacta con otras personas que tengan o hayan pasado por la enfermedad para ver cómo vivir con esta patología y conocer la realidad del melanoma.

Para ayudarte con el punto número 3 y que conozcas cuál es la evolución de la patología, hoy vamos a contarte cuál es el pronóstico y la progresión del melanoma en función de la en la que se haya diagnosticado y las probabilidades de que el melanoma remita.

No obstante, ten en cuenta que los pronósticos están basados en datos previos sobre la evolución del melanoma en otros pacientes, pero son solo una orientación para intentar predecir cómo evolucionará la enfermedad y que puede no coincidir con la evolución de tu caso concreto o con tus circunstancias personales.

De ahí la importancia de contrastar siempre estos datos con tu médico, que conoce tu caso específico. Dicho esto, ¡lee atentamente! Si el diagnóstico se produce en las etapas iniciales del melanoma (0, I y II), aquellas en las que el cáncer no se ha extendido más allá de la región de origen, existen muchas posibilidades de que el tratamiento pueda ser eficaz para controlar o erradicar la enfermedad.

Se estima que existe una probabilidad del 98% 1 de supervivencia al cáncer en 5 años, es decir, sólo en el 2% de los pacientes diagnosticados de melanoma en estas etapas, el tratamiento no es eficaz y pueden fallecer a causa del melanoma en los 5 años posteriores al diagnóstico. Si el melanoma se detecta en el estadio III lo conocemos como regional, ya que se ha extendido desde el punto de origen a otras regiones y ganglios linfáticos cercanos.

En este caso, al haber un avance mayor y afectar a otras áreas del cuerpo, existen más dificultades para detener el avance de la patología. Tu oncólogo te indicará el tratamiento más apropiado en tu caso y las posibilidades de que el cáncer remita y deje de avanzar.

  • Al tratarse de un cáncer en una fase más avanzada, las probabilidades de supervivencia en 5 años, se reducen en torno a un 64% 1,
  • Por último, si el melanoma no se diagnostica hasta que es distante (etapa IV) la tasa de supervivencia a 5 años desciende al 23% de las personas 1,
  • Esto se debe a que, en el momento del diagnóstico, el cáncer ya se ha propagado a partes distantes del cuerpo y órganos como los pulmones o el hígado, además de otras partes de la piel.

Debes tener en cuenta que el melanoma es uno de los diez tipos de cáncer más prevalentes: se diagnostican unos 5.000 nuevos casos cada año 2, sin embargo, es posible detectarlo a tiempo y, en la mayoría de los casos, es tratable y remite. Por este motivo, es tan importante poder detectarlo en sus fases iniciales con revisiones médicas frecuentes y en busca de cualquier posible síntoma relacionado con este cáncer de piel.

¿Cómo comienza el cáncer melanoma?

La regla ABCDE – Los cambios en el tamaño, la forma, el color o la textura de un lunar, muchas veces, son los primeros signos de advertencia de melanoma. Estos cambios se pueden producir en un lunar existente, o el melanoma puede aparecer en forma de lunar nuevo o de aspecto inusual. La regla “ABCDE” es útil para recordar en los signos de advertencia de melanoma:

A simetría. La forma de la mitad del lunar no coincide con la otra mitad. B orde. Los bordes son irregulares, dentados, desiguales, o borrosos. C olor. Pueden tener tonos de negro, marrón, y tostado. También se pueden ver zonas blancas, grises, rojas, o azules. D iámetro. El diámetro suele ser mayor a 6 milímetros (mm) o haber crecido de tamaño; esto es 1/4 de una pulgada, aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz. El melanoma puede ser más chico cuando se lo detecta por primera vez. E volución. El lunar fue cambiando de tamaño, forma, color, o aspecto, o está creciendo en un área de la piel que era normal. Además, cuando se desarrolla un melanoma en un lunar existente, la textura del lunar puede cambiar y se puede endurecer o abultar. Si bien es posible que la lesión cutánea se sienta diferente y produzca picazón, supuración o sangrado, una lesión cutánea de melanoma, por lo general, no causa dolor.

¿Cómo empieza a salir un melanoma?

El primer signo de melanoma suele ser una mancha irregular y cambiante en la piel que se ve diferente a otras manchas. El melanoma puede comenzar en un lunar que ha tenido durante años o puede ser una nueva mancha en la piel. Hable con su médico si nota una mancha en la piel que sospeche que puede ser melanoma. El melanoma es una enfermedad grave. Es más fácil de tratar cuando se detecta temprano.

¿Cómo saber si un lunar hizo metástasis?

Diagnóstico – Cuando el especialista ha diagnosticado el melanoma, el estudio de la lesión primaria y las exploraciones complementarias ayudarán a determinar si el cáncer tiene metástasis. Las pruebas que se utilizan son:

Mapeo de ganglios linfáticos : el especialista inyectará una sustancia radiactiva cerca del tumor. Esta sustancia viajará por los conductos linfáticos hasta el ganglio y el médico podrá obtener información sobre si el cáncer se ha diseminado. Exploración con PET : esta prueba es la más eficaz para comprobar si existe metástasis, El médico inyectará en la vena del paciente una cantidad pequeña de glucosa radiactiva y, a continuación, el escáner rotará alrededor del cuerpo para tomar imágenes de los lugares que usan esa glucosa. Los tumores malignos son más visibles (brillan en las imágenes) porque al estar más activos consumen más glucosa que las células normales. Análisis de sangre : la analítica de sangre aportará información sobre la lactato deshidrogenasa (LDH), enzima relacionada con la carga tumoral en los estados más avanzados del melanoma.

¿Cuánto tiempo tarda en crecer un lunar maligno?

5. Evolución rápida (E) –

Generalmente, los lunares suelen crecer lentamente y se detienen cuando ya eres adulto. Sin embargo, aquellos que son malignos por lo general aparecen de forma inesperada y crecen rápidamente. En caso sea un lunar ya existente, este cambio también suele ser veloz, en semanas o solo meses.