Puedes hacer lo siguiente:

  1. Alienta a la persona a seguir el tratamiento.
  2. Mantente dispuesto a escuchar.
  3. Proporciona un refuerzo positivo.
  4. Ofrece tu ayuda.
  5. Ayuda a reducir el estrés en su vida.
  6. Busca apoyo de organizaciones que pueden ayudar.

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¿Cómo motivar a una persona con depresión?

¿Qué puedo hacer para ayudar a ese familiar o amigo con depresión? –

Sugiérele que busque ayuda profesional, un psicólogo o un profesional de la salud mental. Debe entender que su problema puede superarse mediante ayuda especializada. Infórmate sobre este trastorno y cuáles son las posibilidades de tratamiento. Ofrécele tu ayuda para preparar la primera consulta o para acompañar a las sesiones de terapia familiar si este es el caso. Presta atención a cualquier complicación o síntoma de que el problema empeora. Ayúdale a descubrir los problemas concretos que le hacen sentirse mal para encontrar la forma de poder afrontarlos. A veces las personas con depresión no son capaces de identificarlos; en otras ocasiones, sí. Pero puede que al hablarlo sea más sencillo encontrar alivio o una solución. Comparte actividades que puedan resultar motivadoras para esa persona. Sin obligar, solo animándola a hacerlas. Evita frases como “anímate”, “no aparentas estar triste”, “no tienes motivo para estar así” Nadie elige estar deprimido, muchas personas intentan poner buena cara mientras “la procesión va por dentro” y nadie es capaz de animarse en ese estado, no puede cambiar el chip sin más. Es más importante motivar y ofrecer apoyo para que pueda superar el problema, que entienda que cuenta contigo y que estás dispuesto a hablar y a echar una mano. No la critiques ni juzgues. Al contrario, procura reforzar su autoestima, Reconoce cada intento y cada paso que dé por salir adelante. Recuérdale cuáles son sus cualidades y el mucho potencial que tiene. Ayúdale a reducir el estrés en su ambiente cotidiano. Las rutinas, un mínimo de organización y los horarios (comidas, sueño, actividad física) pueden ayudarle a tener una mayor sensación de seguridad y control. Habla con ella sobre los beneficios y los inconvenientes de cambiar su situación, Y si existe motivación para ello y disposición para hacer el esfuerzo, podéis establecer unas metas que sean alcanzables, cambiar ciertos hábitos que le puedan llevar a sentirse mejor. Debes estar muy alerta ante cualquier idea de suicidio o signo de alarma en este sentido y poder llegar a tratar el tema para que entienda lo importante que es como persona para ti y para la gente de su círculo. Estar al cuidado de una persona con depresión es duro. Debes buscar ayuda en tu entorno y tomar medidas para combatir tu agotamiento y frustración, Es importante que la persona cuidadora se cuide, que pueda desconectar con cierta frecuencia. Debes tener mucha paciencia y mantener un espíritu positivo, ya que los síntomas de la depresión mejoran con el tratamiento, pero puede hacerse muy largo. Todo depende del caso y de cómo responda a la terapia.

, : Cómo ayudar a una persona con depresión – Psicólogos a tu alcance en Madrid Capital

¿Qué es malo para la depresión?

Los alimentos que ayudan a combatir la depresión –

Alimentos ricos en triptófano. El triptófano es un aminoácido que influye sobre el estado de ánimo ya que estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor que genera una sensación placentera de tranquilidad, relajación y bienestar. Además, también disminuye la sensación de hambre, un aspecto muy importante, ya que las personas con tendencia a la depresión suelen experimentar una imperiosa necesidad de comer alimentos dulces. El pavo, el pollo, la leche, el queso y los huevos son algunos de los alimentos que contienen mayor cantidad de triptófano. Por otra parte, las frutas con más triptófano son: el plátano, la piña, el aguacate y la ciruela. Alimentos ricos en ácido fólico. Numerosos estudios realizados desde la década de 1940, cuando se descubrió esta vitamina, indican una relación entre el ácido fólico y la depresión. De hecho, se ha apreciado que las personas deprimidas tienen una deficiencia de esta vitamina. Por eso, se recomienda incluir en la dieta alimentos como el hígado de pollo o de ternera, los cacahuetes, las verduras de hoja verde como las espinacas y la acelga, así como los cereales integrales. Alimentos ricos en magnesio. La falta de magnesio provoca problemas de atención, dificultades de memoria y fatiga. De hecho, se trata de un mineral esencial para nuestro sistema nervioso y se ha demostrado que su deficiencia genera un estado de, Además, se conoce que en muchos casos los síntomas de la depresión pueden aliviarse con suplementos de magnesio. No obstante, también puedes encontrar este mineral en alimentos como el chocolate negro, los moluscos, los productos lácteos, los cereales integrales, las semillas de girasol, las almendras, la soja, el tofú, las bananas, la verdolaga y la acelga.

Alimentos ricos en omega-3. No es un ácido graso milagroso, pero se estima que los suplementos de omega-3 pueden reducir los síntomas de la depresión al menos en un 10%. También se conoce que este ácido graso es muy beneficioso para el cerebro y contribuye a aliviar los procesos inflamatorios. De hecho, no podemos olvidar que el cerebro es uno de los órganos que más lípidos contiene, y se estima que un tercio de los ácidos grasos que componen la materia gris pertenecen a la familia del omega-3. El pescado azul, los mariscos, la yema del huevo, las almendras, las nueces y el aceite de linaza son alimentos ricos en omega-3 que deberías incluir en tu dieta.

Para saber más:Si te interesa saber cómo equilibrar tu estado de ánimo a través de tu intestino, no dejes de leer este artículo:

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¿Cuáles son las fases de la depresión?

El tratamiento de la depresión se divide en dos fases : tratamiento de la fase aguda y tratamiento de mantenimiento o prevención de recaídas. El tratamiento de la fase aguda es variable y depende de la respuesta individual de cada persona al tratamiento y de la severidad de los síntomas.

¿Cuánto tiempo se tarda en salir de la depresión?

La duración de un episodio depresivo puede variar desde varias semanas a varios meses o incluso años. La mayoría de las personas suelen estar completamente bien entre 4 y 6 meses. Sin tratamiento puede durar semanas, meses e incluso años. Lo habitual, es la desaparición de todos los síntomas con el tratamiento, aunque existe el riesgo de desarrollar otro episodio depresivo después de la recuperación total.

Las recaídas son más frecuentes en personas cuyos síntomas no desaparecen del todo entre episodios. Sin embargo cuando la persona está recibiendo tratamiento y realiza un seguimiento adecuado, el riesgo de que los síntomas y el sufrimiento vuelvan a aparecer se reduce notablemente. De ahí el interés en la atención temprana de la enfermedad así como en mantener el tratamiento todo el tiempo necesario (como mínimo varios meses después de la mejoría).

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Para la mejoría es importante que sigas las recomendaciones de los profesionales acerca de los tratamientos (farmacológicos, psicoterapéuticos, e indicaciones varias). En algunos casos, los síntomas pueden mantenerse durante más tiempo, pese al tratamiento, en este caso hablamos de depresión resistente.

La depresión no puede ser contemplada como un episodio de enfermedad aislado, sino como una enfermedad crónica, que incapacita en los episodios intercurrentes. Además cuantos más episodios se padezcan mayor es la probabilidad de presentar otros episodios depresivos. En algunos casos, la depresión puede instalarse en el tiempo y puede durar varios años; es lo que conocemos como depresión crónica.

Si hay menos síntomas y éstos son menos intensos se le denomina distimia, Las personas que padecen distimia refieren que siempre o la mayor parte del tiempo están tristes. Los síntomas más frecuentes son: una disminución del interés y el placer, causando malestar e interferencia en la vida cotidiana, sentimientos de rendir poco, de impotencia, de culpa o rumiaciones sobre el pasado, irritabilidad o enfados frecuentes.

  • Una persona que sufre distimia puede tender a aislarse, a retirarse de las actividades sociales; en el trabajo puede presentar una disminución de la actividad, de la eficacia y de la productividad.
  • Con los años, este trastorno se convierte en parte integrante de su vida o su personalidad.
  • La persona dice: “siempre he sido así” o “yo soy así”.

Los profesionales sanitarios y familiares también corren el riesgo de ser víctimas de esta confusión entre el funcionamiento normal y la distimia. Esta enfermedad a menudo comienza de manera discreta y en una edad temprana (Infancia, adolescencia o inicio de la edad adulta).

¿Cómo puedo ayudar a alguien que se siente solo?

Vigilar a los jóvenes – “Padres y educadores,tienen la obligación de velar por los jóvenes, facilitándoles un entorno social de seguridad, en el que desarrollar sus capacidades emocionales y sociales. Por ello, muy importante en este sentido, tienen que intervenir en caso de que un menor no se sienta integrado o sienta rechazo, máxime si este rechazo se expresa con acoso o violencia de algún tipo”, añade.

¿Qué fruta te sube el ánimo?

Engordar de placer: 11 alimentos que levantan el ánimo Porque engordar no es siempre una mala idea. CORDON La alimentación mitiga la tristeza posvacacional. No es un mito. Los niveles altos de serotonina en el cerebro producen una sensación de satisfacción y bienestar general. Por eso, en momentos de flaqueza emocional el cuerpo pide chocolate y azúcar.

  1. El doctor Manuel Sánchez, responsable de nutrición y dietética de la, lo explica: “El sistema nervioso central necesita glucosa y triptófano para sintetizar serotonina y garantizar su funcionamiento.
  2. Unos niveles bajos de este componente orgánico en la sangre provocan malestar, nerviosismo, debilidad y temblores, lo cual se traduce, naturalmente, en mal humor”.

A la serotonina se la conoce como hormona de la felicidad, y el cuerpo la produce de forma natural. Sin embargo, con una alimentación adecuada, según el doctor Sánchez, podemos aumentar su concentración en el organismo. Se trata de potenciar el consumo de vitamina B, vitamina C, magnesio y triptófano.

  1. Con estos once alimentos lo conseguirá: 1.
  2. Frutos secos.
  3. Al tener magnesio, poseen además un efecto antiestrés sobre el organismo.
  4. Ayudan a reducir la ansiedad y mejoran el sueño.2, 3 y 4.
  5. Pescado, carne y huevos,
  6. Amén de en carbohidratos, estos tres alimentos son ricos en triptófano (del huevo, sobre todo la yema).5, 6, 7 y 8.

Plátano, piña, aguacate y ciruela. Son las frutas con más triptófano, aminoácido esencial que promueve la liberación de serotonina. Excelentes para tratar el insomnio.9 y 10. Naranja y kiwi. Un papel no menos importante en el conseguimiento de un buen estado de ánimo tienen también los frutos ricos en vitamina C (la naranja y el kiwi, entre otros), pues refuerzan el sistema inmunitario en episodios de estrés.11.

  • Derivados del chocolate.
  • ¡Cómo olvidar a él en una dieta para al buen humor! Es común que se consuma chocolate al sentir tristeza o niveles bajos de energía.
  • Se percibe enseguida la sensación de placer.
  • Esto es debido a que, como respuesta a impactos de placer gustativo, se produce en el organismo endorfina, que inhibe la transmisión del dolor, pero también porque el chocolate contiene, entre otras cosas, triptófano”, desvela Manuel Sánchez.
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Pero, ¿cuándo tomarlos? El desayuno es fundamental para el buen humor. Es el momento del día en el que mejor se digieren las sustancias dulces, ya que, al despertarnos, las hormonas están predispuestas a la optimización de su consumo. Se aconseja tomar productos lácteos, ricos en aminoácidos como el triptófano y oportunos para subir el tono.

“Si decide empezar la jornada con un vaso de leche, recomiendo añadir cereales integrales, que tienen vitamina B6 -que interviene en la síntesis de la serotonina-, además de ser ricos en otro importante aminoácido, la tirosina”, anota el doctor. ¿Toca pues desayunar un gran vaso con cereales integrales, una palmera de chocolate, un bol de frutos secos, un plátano, algo de piña, un kiwi, zumo de naranja y unos huevos revueltos? Obviamente, no.

“Ingerir grandes cantidades de estos alimentos, o suplementos alimenticios con triptófano, es perjudicial”, responde Manuel Sánchez, quien previene de consumir muchos azúcares simples (como los que contiene el chocolate), ya que conducen a una elevada carga de glucemia y altos picos de insulina, que pueden desestabilizar el equilibrio nervioso.

¿Qué sube el estado de ánimo?

Mantener una dieta equilibrada y sana es fundamental para la salud en general y aportar la energía suficiente y necesaria al organismo. Pero además de la función nutritiva, está contrastado científicamente que la alimentación también influye en nuestro estado de ánimo y bienestar físico y mental.

Hay determinados productos naturales que potencian la felicidad y nos hacen sentir mucho mejor en nuestro día a día. ¿Quieres saber cuáles son? Descubre los alimentos que mejoran el estado de ánimo en el siguiente artículo de unComo y no dudes en incluirlos en tu dieta. Pasos a seguir: 1 Se ha demostrado que la carencia de ácidos omega 3 i nfluyen de forma negativa en nuestro estado de ánimo y que puede llegar a afectar la estabilidad emocional.

Estos ácidos grasos son esenciales para la salud puesto que además protegen el corazón, favorecen el rendimiento, ayudan a reducir la depresión y el estrés, Deben obtenerse a través de los alimentos ya que son ácidos grasos que el organismo no puede fabricar. Imagen: medicalpress.es 2 Entre los alimentos que mejoran el estado de ánimo, encontramos también aquellos que son ricos en triptófano, Este es un aminoácido esencial para el organismo que destaca, sobre todo, por favorecer una buena salud mental, ayudar a regular el sueño, la ansiedad y mantener un estado anímico óptimo. Imagen: hola.com 3 Los vegetales de hoja verde proporcionan infinidad de vitaminas y minerales necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Pero, además, el consumo diario de porciones de vegetales como el brocóli, la zanahoria, las coles o las espinacas aportan nutrientes como el magnesio y el zinc que propician la relajación, disminuyen la ansiedad y equilibran el sistema nervioso, ayudándote a sentirte mucho mejor. Imagen: x-tu-salud.blogspot.com 4 Comer un buen plato de pasta nos pone de buen humor y mejora nuestro estado de ánimo en gran medida. Esto es debido a que los carbohidratos elevan los niveles de serotonina en el cuerpo, la cual regula el estado anímico, el ciclo del sueño y el apetito. Imagen: kulturhausarena.de 5 El gran contenido de potasio y vitaminas del plátano lo convierte en un excelente alimento para reducir síntomas de la depresión y beneficiar al organismo con un gran aporte de energía inmediato. Es una fruta ideal tanto para adultos como niños que ayuda a reponer fuerzas, sentirse bien y de buen humor. Imagen: dosenpuntomx.com 6 La vitamina C, además de asegurar un correcto funcionamiento del sistema inmunitario, también resulta útil en la lucha contra los efectos del estrés. Los alimentos ricos en esta vitamina actúan como potentes estabilizadores del estado de ánimo y entre todos destacamos el grupo de las frutas que son una importante fuente de antioxidantes. Imagen: www.hogarutil.com 7 El último puesto dentro de la lista de alimentos que mejoran el estado de ánimo lo dejamos para el chocolate, Y es que, según varios estudios, el chocolate negro favorece el buen humor, reduciendo las posibilidades de desarrollar cuadros de estrés o depresión. Imagen: www.nutriresponse.com 8 Además de todos estos alimentos el ejercicio físico suave t ambién mejora el estado de ánimo. El ejercicio regular es una de las maneras más eficaces y económicas para levantar tu estado de ánimo, aumentar la sensación de bienestar, y recuperar tu energía.

Con ejercicio se liberan químicos impulsores del ánimo en el cerebro y puedes reducir las hormonas del estrés. Una de las mejores opciones es tomar una caminata fuera cada mañana, por lo menos durante 30 minutos. Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico.

Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar. Si deseas leer más artículos parecidos a Alimentos que mejoran el estado de ánimo, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Vida saludable,

¿Qué inicia la depresión?

Page 8 – La depresión es una enfermedad común pero grave que interfiere con la vida diaria, con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. La depresión es causada por una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos.

  • Algunas investigaciones indican que el riesgo genético para la depresión es el resultado de la influencia de varios genes que actúan junto con factores ambientales y otros factores de riesgo.
  • Algunos tipos de depresión tienden a darse en familias.
  • Sin embargo, la depresión también puede ocurrir en personas sin antecedentes familiares de depresión.

No todas las personas con enfermedades depresivas experimentan los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia y duración de los síntomas varían dependiendo de la persona y su enfermedad en particular.

La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas. Las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía; cambios en el apetito; necesidad de dormir más o menos de lo normal; ansiedad; disminución de la concentración; indecisión; inquietud; sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza; y pensamientos de autolesión o suicidio. La depresión no es un signo de debilidad. Se puede tratar con terapia o intervención psicológica, con medicación antidepresiva o con una combinación de ambos métodos. Las personas expuestas a violencia frecuentemente experimentan una variedad de reacciones que incluye: ansiedad, estrés, frustración, temor, irritabilidad, enojo, dificultad de concentrarse, pérdida del apetito y pesadillas.

La depresión es una condición comórbida frecuente que complica la búsqueda de ayuda y la adherencia al tratamiento y afecta el pronóstico. Existe evidencia de que la depresión predispone al ataque cardíaco y la diabetes, lo que a su vez aumenta la probabilidad de padecer depresión.

  • Muchos factores de riesgo, como el bajo nivel socioeconómico, el consumo de alcohol y el estrés son comunes a los trastornos mentales y a otras enfermedades no transmisibles.
  • El Programa de Salud Mental (SM) promueve, coordina e implementa actividades de cooperación técnica dirigidas a fortalecer las capacidades nacionales para desarrollar politicas, planes, programas y servicios, contribuyendo a promover la salud mental, reducir la carga que significan las enfermedades psíquicas, prevenir las discapacidades y desarrollar la rehabilitación.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y sus Estados Miembros adoptaron el Plan de Acción sobre Salud Mental para orientar las intervenciones de salud mental en las Américas de 2015 a 2020. Los trastornos mentales y de abuso de sustancias son muy frecuentes, contribuyen de manera importante a la morbilidad, la discapacidad, las lesiones y la mortalidad prematura, y aumentan el riesgo de otras afecciones médicas.

¿Qué es la depresión silenciosa?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la depresión como “el mayor desafío de la Europa del siglo XXI”, una definición alentada por las cifras, que nos dicen que un 3,8% de la población mundial la sufre. ¿Hay relación entre mala alimentación y depresión? Más En España, casi tres millones de personas tienen un diagnóstico de depresión, lo que la convierte en la enfermedad mental más prevalente en nuestro país, según un informe de Fundamed. La depresión está catalogada como enfermedad en el “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales” (DSM V), que la considera un estado de ánimo depresivo en la mayor parte del día, con disminución considerable del placer o interés por las actividades de las que antes se disfrutaba.

Las cifras de prevalencia solo representan a las personas diagnosticadas. Pero podrían ser más porque en muchos casos esta enfermedad no se manifiesta de forma directa solo a través de los sentimientos de tristeza y muchos no están diagnosticados. La depresión tiene muchas caras. En algunas situaciones el cuadro depresivo se expresa a través de síntomas físicos más que psíquicos.

Es una condición que se conoce con el nombre de depresión silenciosa, enmascarada u oculta, y esta no está reconocida en las clasificaciones de trastornos mentales a nivel internacional. Qué es la depresión silenciosa Muchas personas sufren depresión pero no lo parece: van a trabajar, participan en compromisos sociales o realizan las actividades cotidianas sin problema aparente.

Pero, en el fondo, se sienten exhaustas porque todo les supone una lucha. La Asociación Americana de Psicología ( APA ) define la depresión enmascarada como un “episodio depresivo mayor en el que el paciente se queja de síntomas físicos en lugar de alteración del estado de ánimo y no se puede encontrar una causa biológica de los síntomas físicos”.

Los pacientes que la cargan suelen acudir al médico con quejas sobre distintos dolores y molestias orgánicas que viven cada día. Pero el origen del mal es psicológico, que acaba afectando al cuerpo de forma física. De hecho, se cree que hasta un 10% de las personas que acuden a los servicios de atención primaria tienen síntomas de depresión, pero pasan desapercibidos hasta un 50% de los casos.

Unas cifras que dan sentido a iniciativas como la del manifiesto “La necesidad de la Psicología en Atención Primaria”, que exponen la Asociación Empresarial Madrid Foro Empresarial, la Fundación Personas y Empresas y el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y con el que demandan más recursos en salud mental.

En concreto piden un cambio del modelo de atención en salud mental debido a la gran incidencia de trastornos mentales y la “necesidad de cambiar de estrategia y apostar por un servicio psicológico estable en Atención Primaria”. Síntomas de la depresión enmascarada, más allá de la tristeza y melancolía Lejos de lo que pueda pensarse, los principales síntomas de la depresión enmascarada no son ni la tristeza ni la melancolía, que quedan en un segundo plano.

Trastornos neurológicos : dolor de cabeza, cefaleas o parestesias son uno de los síntomas más frecuentes. Suelen ser de carácter tensional y de una intensidad leve-moderada. Trastornos neurovegetativos : astenia, lipotimias o hiperhidrosis Trastornos sensoriales : vértigos o acúfenos Trastornos digestivos : náuseas o alteración del ritmo intestinal Trastornos cardio-circulatorios, del ritmo cardiaco Otros trastornos como fatiga, problemas de sueño, pérdida de pes o, impotencia, alopecia, disnea, picor en la piel o eccema, entre otros.

Estos síntomas somáticos son más comunes sobre todo en mujeres, especialmente embarazadas, ancianos, niños o pacientes con enfermedades orgánicas asociadas. La sintomatología descrita dificulta este diagnóstico ya que suele enmascarar el verdadero trastorno.

La mayoría de las veces esto supone un largo camino de especialista en especialista que retrasa el diagnóstico. Porque, casi siempre, ni el propio paciente entiende lo que le está sucediendo porque la depresión se esconde en un cansancio difuso o dolores indefinidos. Pero el trastorno subyacente es un trastorno depresivo que incluye síntomas típicos como bajo estado de ánimo, pérdida de interés hacia ciertas actividades, sentimiento de culpabilidad inapropiada, disminución de la capacidad de concentrarse y, en los casos más graves, ideas suicidas.

Un tratamiento necesario lo más pronto posible Cuando la depresión reúne los criterios de trastorno depresivo mayor, como tristeza o bajo estado de ánimo, el diagnóstico llega más pronto que cuando es una depresión somatizada. Este retraso aumenta la posibilidad de que se cronifique el cuadro psicológico y se deteriora la calidad de vida de la persona porque pueden aparecer otras complicaciones médicas y psiquiátricas.

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¿Qué pasa con el cerebro en la depresión?

La escasez de serotonina, el neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar, es la que más influye en el desarrollo de depresión, pero también se ha detectado una disminución de norepinefrina, que favorece la vigilia, de dopamina, que nos aporta motivación, y de GABA, que es relajante.

¿Qué enfermedades puede causar la depresión?

Las personas con depresión corren un mayor riesgo de tener otras enfermedades médicas – No debe sorprendernos que los adultos con una enfermedad médica tienen una mayor probabilidad de padecer depresión. Lo contrario también es cierto: las personas que tienen depresión, sin importar su edad, corren un mayor riesgo de tener ciertas enfermedades físicas.

Por ejemplo, las personas con depresión tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, accidentes cerebrovasculares, dolor y enfermedad de Alzheimer. Diversas investigaciones también sugieren que las personas con depresión pueden tener un mayor riesgo de osteoporosis. Las razones del mayor riesgo de otras enfermedades en las personas con depresión aún no están claras.

Un factor de riesgo para algunas de estas enfermedades puede ser que muchas personas con depresión podrían tener menos acceso a una buena atención médica. También podrían tener mayor dificultad para cuidar de su salud (por ejemplo, buscar atención médica, tomar los medicamentos recetados, comer bien y hacer ejercicio).

  • Hay científicos que también están investigando si los cambios fisiológicos observados en la depresión pueden influir en el aumento del riesgo de presentar una enfermedad física.
  • Los científicos han encontrado cambios en la forma en que funcionan varios sistemas corporales diferentes en las personas con depresión, lo que podría generar un impacto en la salud física.

Estos incluyen:

mayor inflamación, cambios en el control de la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea, anomalías en las hormonas del estrés, cambios metabólicos como los observados en personas con riesgo de diabetes.

Existe cierta evidencia de que estos cambios observados en la depresión pueden aumentar el riesgo de otras enfermedades médicas. También está claro que la depresión genera un efecto negativo en la salud mental y la vida diaria.

¿Cuándo se considera que una depresión es crónica?

¿Cómo saber si una depresión se ha hecho crónica? – La depresión crónica comparte la mayor parte de las características que se asocian al resto de trastornos depresivos. Es decir, ese estado de ánimo negativo, apático y desganado que acaba afectando a todas las facetas de tu vida, desde las relaciones sociales, al trabajo, resultando verdaderamente inhabilitante.

  1. Pero, en este caso, la principal diferencia es la duración.
  2. Desde la perspectiva de la Psicología, hablamos de depresión crónica cuando sus síntomas persisten durante dos años en el caso de los adultos (distimia tardía), y uno en los niños o adolescentes (distimia precoz).
  3. No es necesario que presentes todo el cuadro sintomatológico completo, basta con que sufras algunos.

Tampoco es significativa la intensidad, ya que, generalmente, en esta forma de depresión se alternan crisis agudas con periodos en los que los síntomas se manifiestan de forma más tenue,

¿Cómo es vivir con depresión?

Testimonio de personas que viven con depresión TETRA IMAGES/ GETTY IMAGES Todos nos hemos sentido tristes en algún momento de la vida. Sin embargo, cuando ese sentimiento persiste durante varias semanas, puede ser un signo de, Más que una simple tristeza, la depresión es un trastorno del estado de ánimo que puede restarle alegría a la vida y hacerte sentir demasiado abrumado como para ocuparte de las actividades cotidianas habituales o para sentir un gran placer con las personas o las cosas que solías disfrutar.

Este trastorno puede empeorar debido a circunstancias estresantes de la vida, como la epidemia de, que se considera un factor determinante del aumento de problemas de salud mental en todo el mundo. Sin embargo, la depresión no siempre se manifiesta como melancolía: algunas personas que padecen este trastorno (sobre todo los hombres) pueden expresar en vez de tristeza, según la Dra.

Maria Oquendo, profesora y directora de Psiquiatría de la Facultad de Medicina Perelman de University of Pennsylvania. “En los hombres, la depresión suele pasar desapercibida porque se manifiesta más como irritabilidad que como tristeza”, advierte. “La mayoría de la gente no la cataloga como depresión.

Además, los indican que en los adultos mayores la depresión puede asemejarse mucho a la demencia, con síntomas como disminución de energía o fatiga, lentitud en los movimientos o en el habla y mayor dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.Otros síntomas físicos habituales de la depresión (en todas las edades) incluyen dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, fatiga, inapetencia, dificultad para dormir y,En el peor de los casos, la depresión puede producir un sentimiento de absoluta desesperanza y (lee la barra lateral).

Afortunadamente, la depresión se puede tratar con facilidad. “Existen diversos tratamientos muy eficaces”, señala Amanda M. Spray, psicóloga clínica de NYU Langone Health, quien destaca la medicación —por lo general, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS, como Prozac y Lexapro)— y técnicas como la terapia cognitivo conductual (TCC), “que ayuda a comprender el vínculo entre los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos”.

  • Cuando sufres, es importante que pidas ayuda.
  • Como afirma Oquendo, “desear que la depresión desaparezca no da resultado”.
  • Dado que cada persona puede sentir la depresión de forma diferente, AARP invitó a cinco adultos que la han padecido a describir lo que sienten y a compartir lo que les ayuda a sobrellevarla.

“Es como caminar sobre barro”. Cortesía de NITA SWEENEY De pequeña, Nita Sweeney siempre había sido un tanto melancólica, más sensible que otros niños. Sin embargo, no fue sino hasta que llegó a la universidad que empezó a percibir realmente el sentimiento de depresión.

  1. Me esforzaba mucho y tenía buenas calificaciones, pero cuando la vida me deparaba algo, como por ejemplo el fin de una relación, lo sentía como algo inmenso y desmedido”, comenta.
  2. Me sentía devastada y me costaba funcionar”.
  3. Años después, cuando Sweeney ejercía abogacía, era una de las mejores abogadas de su firma, pero tenía que trabajar el doble que sus colegas.

“No solo tenía que hacer el trabajo, sino que debía superar un obstáculo tremendo —esa inercia y parálisis iniciales— antes de poder hacer nada”, explica. “Me sentía pesada, como si tuviera plomo en los huesos y pesas en los brazos y los hombros. Me producía un gran dolor corporal.

  • Es como caminar sobre barro”.
  • Pero aún más grave era la sensación de vacío que Sweeney, autora de Make Every Move a Meditation, todavía siente a veces durante los episodios de depresión profunda.
  • Todo parece gris”, dice.
  • La vida pierde su vivacidad”.
  • A los 33 años estuvo a punto de suicidarse.
  • Con una gran depresión y convencida de que era una carga para su familia, se recostó en la alfombra de la sala de estar y elaboró un plan.

“Me iba a meter en la camioneta que estaba en la cochera, encender el motor y sentarme allí hasta que me durmiera, Tenía bien claro que eso era lo que debía hacer. Era la mejor solución para todos”. Felizmente, el destino se interpuso con una llamada telefónica.

Era del consultorio del terapeuta de Sweeney para preguntarle dónde estaba. (Había faltado a la sesión porque se había quedado dormida). “Esa llamada me salvó la vida”, recuerda. Se fue directamente al consultorio de su terapeuta y pocas horas después ingresó a un hospital local. Permaneció allí cinco días, el tiempo suficiente para estabilizarse.

Desde ese momento ha probado diferentes medicamentos, y actualmente está tomando Prozac. También acude a psicoterapia una vez por mes, y además recibe neurorretroalimentación, un tratamiento que mide la retroalimentación de la actividad cerebral en tiempo real (por ejemplo, mientras miras una película) y le enseña al cerebro a adoptar modelos más saludables.

Cómo lo afronta: Sweeney recurre a la escritura, una forma de terapia que ella compara con la meditación con bolígrafo. “Es parecido a llevar un diario, salvo que lo haces en un lapso determinado, manteniendo la mano en movimiento y sin detenerte a pensar. Captas detalles sensoriales, observas a tu alrededor y escribes lo que ves.

Te sitúa en la realidad, en vez de estar metido en la cabeza”. No obstante, el mayor estímulo emocional para Sweeney ha sido correr. No se trata solo de las sustancias químicas cerebrales que produce la actividad física y que mejoran el estado de ánimo, explica.

  1. Existe un espíritu de comunidad, porque a veces corro con un grupo.
  2. También participo en carreras que tienen un plan de entrenamiento, por lo que hay una estructura.
  3. Y además surge una sensación de logro al alcanzar tus objetivos: dije que iba a correr cinco kilómetros, y lo hice”.
  4. Sweeney insiste en que el ejercicio realmente da resultado: “La depresión detesta un objetivo en movimiento”.

“Adoptó la forma de una rabia contenida”. AMERICAN PUBLIC MEDIA/MACMILLAN El escritor y periodista radiofónico John Moe tenía más de 30 años cuando por fin comprendió que había estado deprimido desde la infancia, comenta. “Pensaba que la depresión consistía solo en llorar mucho y quedarse en la cama.

  1. Siempre he podido levantarme de la cama”.
  2. En cambio, sentía “una especie de desesperanza encarnada que simplemente asumía como una realidad”.
  3. Moe solía responder a ese miedo con bromas, y a veces con ira.
  4. Esa reacción continuó en la edad adulta: “Adoptó una forma de furia contenida, como la ira que se siente en la carretera.

No me bajaba del automóvil ni tocaba mucho la bocina, pero era una especie de locura que se apoderaba de mí”. A medida que se fueron acumulando las presiones del matrimonio, la paternidad y la carrera, la depresión y la ira empeoraron. Empezó a alejarse de sus amigos y de otros allegados cercanos.

Un amigo me llamaba y me decía: ‘Oye, ¿quieres salir a tomar unas cervezas y ver el partido? Yo le decía que no, porque pensaba: ‘Bueno, no me voy a comportar como un buen amigo con él, Lo voy a decepcionar”. Finalmente, la esposa de Moe lo presionó para que pidiera ayuda, y el psiquiatra le diagnosticó una depresión clásica.

Con el diagnóstico llegó el alivio, explica. “No era un problema de carácter. No era una debilidad. Me dije: ‘Tengo una enfermedad. Esto es algo que tengo, no algo que soy'”. Desde entonces ha tomado varios antidepresivos, muchos de los cuales surtieron efecto durante un tiempo —el psiquiatra modifica la dosis con frecuencia—, y acude a un terapeuta con regularidad.

¿Pero qué le dio mejor resultado? Hablar del problema y ayudar a los demás. Moe ha dedicado su carrera a tratar de desmentir los conceptos erróneos y perjudiciales sobre la depresión y a eliminar la vergüenza que la acompaña: una vergüenza que, en su opinión, contribuyó al suicidio de su hermano en el 2007.

“Sentía que era su culpa, Por eso pensé: si hubiera más gente que hablara del tema como algo normal, quizá habría hablado más al respecto y habría pedido ayuda, Si no hablamos de esto, la gente muere”. En el 2016 lanzó un conocido pódcast, The Hilarious World of Depression, en el que entrevistaba a comediantes, como Patton Oswalt y Mike Birbiglia, sobre su depresión, y en el 2020 escribió un libro del mismo nombre sobre sus experiencias (lee nuestro fragmento).

  • Su pódcast actual, similar a The Hilarious World, se llama Depresh Mode With John Moe,
  • ¿Su lema? “Sin vergüenza, sin estigma, y con más humor del que podrías esperar de un pódcast sobre salud mental”.
  • Cómo lo afronta: además de hablar de la realidad de la depresión en la medida en que puede, Moe dice: “Intento mover el cuerpo.

Acabo de dar una caminata de cuatro millas con los perros, lo que procuro hacer unas cinco veces por semana. Gran parte de mi trabajo consiste en escuchar material, escuchar entrevistas. Así que simplemente me pongo los auriculares, doy un largo paseo con los perros y voy haciendo el trabajo mientras camino”.

  • Sentí como si mi ser, mi alma y mi conciencia estuvieran flotando sobre mí, y me observaran actuar como una autómata”.
  • Cortesía de MARIA OLSEN Cuando piensas en la cautelosa frase “la depresión no discrimina”, piensas en Maria Olsen.
  • Es una mujer triunfadora de gran inteligencia y tiene dos hijos adorables, por lo que podría ser la última persona que se esperaría que luchara contra este trastorno.
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Sin embargo, Olsen, abogada de litigios civiles, ha tenido que lidiar con la depresión en varios momentos de su vida. Tuvo su primer episodio depresivo grave a los 20 años, cuando sufrió un aborto espontáneo que le destrozó el alma. La depresión terminó por desaparecer gracias a una combinación de psicoterapia y una nueva oportunidad en la vida.

  • En 1992, Olsen se incorporó al Departamento de Justicia de EE.UU.
  • Durante el mandato de Clinton, y se convirtió en la política estadounidense de origen asiático de más alto rango.
  • Años más tarde, una sorprendente revelación de su padre la hundió en su más profunda depresión.
  • De repente, enmudecí y apenas pude hablar durante un año, y eso que soy extrovertida y locuaz”, señala Olsen.

“Mi hijo lloraba y decía: ‘¡Mamá, por favor, habla!’, pero simplemente no me salían las palabras”. Algunos días, cuando su marido se iba al trabajo y sus hijos a la escuela, ella se quedaba sentada mirando al vacío hasta que llegaba la hora de recogerlos.

  1. Mi cuerpo estaba allí” —recuerda—, “pero tenía la sensación de que mi ser, mi alma y mi conciencia estaban flotando sobre mí, observándome actuar como una autómata.
  2. Era un fantasma de mí misma”.
  3. Cuando sus hijos llegaron a la adolescencia “y empezaron a alejarse de mí”, Olsen sintió que caía en una nueva sensación de pesadumbre y empezó a recurrir al alcohol para aliviarse.

Para el 2012, a los 49 años, bebía dos botellas de vino al día. “Mi marido empezó a encontrar las botellas y me dijo: ‘Si no vas a una reunión de AA, voy a tener que pedirte que te marches'”.  Si estás pensando en hacerte daño, acude al centro de crisis o al hospital más cercano, o llama al 911.

Llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio disponible las 24 horas del día — 800-273-TALK (8255) — o envía un mensaje de texto con la palabra “HOME” a la Línea de Texto de Crisis al 741741 para hablar con alguien que pueda ofrecerte apoyo y recursos confidenciales. El 16 de julio, la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias presentará un código de tres dígitos que permitirá a cualquier persona en los EE.

UU. marcar o enviar un mensaje de texto al 988 y conectarse automáticamente con la Línea Nacional de Prevención del Suicidio. Olsen comenzó a asistir a las reuniones y estuvo un tiempo en rehabilitación. También puso todo su empeño en aliviar su depresión, con una combinación de psicoterapia, yoga, meditación y un diario en el que escribía.

Trabajó con un terapeuta conductual dialéctico (la TCD es un tipo de terapia cognitiva conductual que enseña a los pacientes a controlar sus emociones, tolerar la angustia y mejorar los vínculos personales) y probó varios programas de doce pasos. El aspecto de la medicación fue todo un reto. Fue necesario probar varios medicamentos durante meses hasta que Olsen encontró uno que resultó eficaz: Zoloft.

Mejoró y dejó de tomar la medicación durante dos años, pero a principios de este año, al enfrentarse al diagnóstico de cáncer de su pareja, volvió a tomar Zoloft y reanudó la psicoterapia. Cómo lo afronta: ha incorporado la meditación a su vida cotidiana.

  1. Como soy una abogada muy ocupada, eso no significa que dedique una hora de mi día a sentarme en posición de loto, a entonar cánticos o a guardar silencio”, explica Olsen.
  2. Para mí, significa hacer respiraciones profundas y purificadoras para volver a centrarme durante todo el día.
  3. Utilizo los semáforos como referencia para tomar una respiración profunda y purificadora.

Con frecuencia hago una meditación de 15 segundos: inhalo contando hasta cuatro, retengo la respiración contando hasta cuatro y exhalo nuevamente contando hasta cuatro. Esto me obliga a estar totalmente presente. No puedo concentrarme al mismo tiempo en la respiración y preocuparme por el futuro o angustiarme por el pasado”.

  1. Olsen también se empeña en rodearse de personas que ejerzan una influencia positiva y solidaria.
  2. Evito a la gente que me roba la energía.
  3. Todos tenemos familiares a los que no podemos evitar, pero todos podemos limitar el tiempo que pasamos con quienes agotan nuestra energía”.
  4. La más absoluta desesperanza”.

Cortesía de VICTORIA RIMASSE Victoria Rimasse piensa que su depresión puede ser genética. Sospecha que su madre la padecía, pero no se la diagnosticaron. Rimasse recuerda que su madre se sentaba en la oscuridad durante horas y fumaba, o bien se refugiaba en su cama durante días, sin querer salir de casa.

  • Después de terminar sus estudios universitarios, Rimasse vivió en su casa durante algunos años, y sentía una fuerte sensación de culpa cada vez que pensaba en salir por su cuenta.
  • Fue durante este período que tuvo su propio ataque de depresión.
  • Tenía una profunda sensación de aislamiento”, comenta.
  • Simplemente no me sentía conectada con el mundo”.

Rimasse llegó a su peor momento décadas después, cuando su hijo dejó el hogar para ir a la universidad. “Me sentí sola y abandonada. Mi hijo no me necesitaba, y yo ya no tenía ningún propósito en la vida, ningún valor. Me habían despedido del trabajo y en ese momento tenía muy poco dinero.

Estaba a punto de cumplir 60 años”. A raíz de ello, se replegó. “Lloraba hasta quedarme dormida, me levantaba durante la noche para darme un atracón y luego volvía a la cama”. También empezó a medicarse en exceso con fármacos recetados. Rimasse describe su depresión como un sentimiento de “absoluta desesperanza: nada te produce alegría.

Ir a la tienda se convierte en un temible suplicio, porque quizá haya que hablar con alguien y tienes miedo de ponerte a llorar”. Rimasse ha recibido tratamiento a intervalos, y desde el 2005 ha estado tomando Zoloft continuamente. Le ayuda a estabilizar el estado de ánimo.

Hace poco comenzó a trabajar con un terapeuta cognitivo conductual, que “me da ejercicios para hacer en casa. Me ha ayudado muchísimo”. Cómo lo afronta: el método más eficaz para Rimasse es mantenerse ocupada y participar en actividades, como el grupo Toastmasters para aprender a hablar en público. Se siente agradecida porque su trabajo diurno como asistente legal en un estudio jurídico (también es asesora de mercadotecnia) es muy exigente.

“Tengo que dedicarme por completo y cumplir los plazos, y no puedo preocuparme por mis propios problemas”. Sin embargo, lo que más le sirve es ayudar a los demás. “Si alguien necesita algo —ya sea orientar a nuevos miembros de Toastmasters o ayudar al hijo de un amigo a redactar un currículo—, siempre me apunto”, señala Rimasse.

“Ayudar a los demás me produce un sentimiento de autoestima y me permite salir de mí misma”. “Es como estar atrapado en un hoyo profundo y oscuro o en una caja pequeña”. Cortesía de JOE AMUSO Cuando observas a Joe Amuso —un hombre robusto y de hombros anchos, que mide casi seis pies sin zapatos—, “vulnerable” no es una palabra que venga a la mente.

Sin embargo, hace más de 40 años que hace frente a una profunda depresión. Amuso piensa que ya padecía este trastorno en la escuela secundaria, donde siempre le resultaba difícil relacionarse con sus compañeros de clase y se sentía como un intruso. Algo no cuadraba, pero no podía descubrir qué era.

Su estado de ánimo empeoró mucho en el último año de estudios con la aparición de un problema de salud que le cambió la vida: epilepsia. Amuso recibió el diagnóstico oficial a los 19 años, cuando estudiaba la carrera de Economía en la universidad. Empezó a acudir a un neurólogo y abandonó los estudios.

A medida que las convulsiones se hacían más frecuentes, se fue sumiendo en una profunda depresión que describe como “estar atrapado en un hoyo profundo y oscuro o en una caja pequeña. No puedes encontrar una salida y estás completamente solo. Es asfixiante”.

Lo que agravaba el malestar era el cóctel diario de antidepresivos y anticonvulsivos, que le producían un efecto adormecedor y que en ocasiones lo hacían sentirse como un zombi. Encontrar el equilibrio adecuado ha sido un desafío incesante. “Había días en los que me quedaba en la cama durante 24 horas seguidas”, dice Amuso.

“Cenaba sentado en el sillón, y horas después, todavía tenía la bandeja con los platos sucios y una servilleta arrugada sobre las piernas”. No todas las personas allegadas a Amuso comprenden lo insensibilizado que se siente. “Vengo de una familia siciliana bastante machista, y no siempre ha habido mucha comprensión”, comenta.

Todavía hay familiares y amigos que creen que puedo superarlo sin más o que sugieren que solo se trata de mi imaginación. Aún más hirientes son las acusaciones de que soy perezoso o débil. Encontré un grupo de apoyo en internet, y por suerte cada vez hay más gente que se informa y comprende”. Cómo lo afronta: durante los últimos 14 años, Amuso ha vivido con un gato de raza Maine coon de 16 libras, llamado Sabu.

“Cuando le dije a la gente que iba a adoptar un gato, dudaron. Había días en los que apenas podía cuidar de mí mismo, y mucho menos de otro ser vivo. Tener un animal al que cuidar me ha permitido distraerme de mis sombríos estados de ánimo”. Cuando Amuso se encuentra compungido —lo cual ocurre— escucha música para levantar el ánimo.

No solo las canciones que me transportan a épocas más felices anteriores a la epilepsia, sino los músicos de hoy, como Portugal the Man. Tengo la mirada puesta en el futuro”. Barbara Stepko es una escritora de salud y estilo de vida desde hace mucho tiempo, y ex editora de Women’s Health e InStyle, Su trabajo ha aparecido en The Wall Street Journal, Parade y otras revistas nacionales.

: Testimonio de personas que viven con depresión

¿Qué enfermedades puede causar la depresión?

Las personas con depresión corren un mayor riesgo de tener otras enfermedades médicas – No debe sorprendernos que los adultos con una enfermedad médica tienen una mayor probabilidad de padecer depresión. Lo contrario también es cierto: las personas que tienen depresión, sin importar su edad, corren un mayor riesgo de tener ciertas enfermedades físicas.

  • Por ejemplo, las personas con depresión tienen un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, accidentes cerebrovasculares, dolor y enfermedad de Alzheimer.
  • Diversas investigaciones también sugieren que las personas con depresión pueden tener un mayor riesgo de osteoporosis.
  • Las razones del mayor riesgo de otras enfermedades en las personas con depresión aún no están claras.

Un factor de riesgo para algunas de estas enfermedades puede ser que muchas personas con depresión podrían tener menos acceso a una buena atención médica. También podrían tener mayor dificultad para cuidar de su salud (por ejemplo, buscar atención médica, tomar los medicamentos recetados, comer bien y hacer ejercicio).

  1. Hay científicos que también están investigando si los cambios fisiológicos observados en la depresión pueden influir en el aumento del riesgo de presentar una enfermedad física.
  2. Los científicos han encontrado cambios en la forma en que funcionan varios sistemas corporales diferentes en las personas con depresión, lo que podría generar un impacto en la salud física.

Estos incluyen:

mayor inflamación, cambios en el control de la frecuencia cardíaca y la circulación sanguínea, anomalías en las hormonas del estrés, cambios metabólicos como los observados en personas con riesgo de diabetes.

Existe cierta evidencia de que estos cambios observados en la depresión pueden aumentar el riesgo de otras enfermedades médicas. También está claro que la depresión genera un efecto negativo en la salud mental y la vida diaria.