Que Significa Tener Una Bolita En El Cuello
Bulto en el cuello: MedlinePlus enciclopedia médica Existen muchas causas de bultos en el cuello. Los bultos o hinchazones más comunes son, Estos pueden ser ocasionados por infecciones bacterianas o virales, cáncer () u otras causas poco comunes. La inflamación de las glándulas salivales por debajo de la mandíbula puede ser causada por infección o cáncer.

Los bultos en los músculos del cuello son provocados por lesión o espasmo de los músculos del cuello (). Estos bultos con frecuencia se encuentran en la parte frontal del cuello. Los bultos en la piel o justo por debajo de la piel suelen ser causados por, como los, La glándula tiroides también puede producir hinchazón, o uno o más bultos.

Esto puede deberse a una enfermedad tiroidea o a cáncer. La mayoría de los cánceres de la glándula tiroides tienen un crecimiento muy lento. A menudo son curables mediante cirugía, incluso si han estado presentes durante varios años. Todos los bultos del cuello en niños y adultos se deben revisar inmediatamente por parte de un proveedor de atención médica.

En los niños, la mayoría de ellos son causados por infecciones que se pueden tratar. El tratamiento se debe iniciar rápidamente para prevenir complicaciones o la diseminación de la infección. A medida que los adultos envejecen, la probabilidad de que el bulto sea un cáncer aumenta. Esto es particularmente cierto para aquellas personas que fuman o beben mucho alcohol.

La mayoría de los bultos en los adultos no son cánceres.

¿Cuando alarmarse por un bulto?

No hay que dejar de acudir inmediatamente al ginecólogo si durante una exploración de senos se da alguno de estos síntomas: Aparición de un bulto nuevo y perpetuo en la mama o en la axila. Retracción u hundimiento del pezón. Heridas o costras en el pezón.

¿Cuándo preocuparse por un ganglio del cuello inflamado?

Cuándo consultar al médico – Algunos ganglios linfáticos inflamados vuelven a la normalidad cuando la afección de fondo, como una infección menor, mejora. Consulta a tu médico si estás preocupado o si tus ganglios linfáticos están inflamados:

Han aparecido sin razón aparente Continúan aumentando de tamaño o han estado presentes durante dos a cuatro semanas Se sienten duros o gomosos, o no se mueven cuando los empuja Están acompañados de fiebre persistente, sudores nocturnos o pérdida de peso inexplicable

Busca atención médica inmediata si tienes dificultad para tragar o respirar. Los ganglios linfáticos son grupos de células pequeños, redondos o en forma de poroto. Dentro de los ganglios linfáticos hay una combinación de diferentes tipos de células del sistema inmunitario.

Estas células especializadas filtran el líquido linfático a medida que viaja por el cuerpo y lo protegen destruyendo a los invasores. Los ganglios linfáticos se ubican en grupos, y cada grupo drena un área específica de tu cuerpo. Es más probable que notes una hinchazón en ciertas áreas, como en los ganglios linfáticos del cuello, debajo del mentón, en las axilas y en la ingle.

El sitio de los ganglios linfáticos inflamados puede ayudar a identificar la causa de fondo. La causa más común de inflamación de los ganglios linfáticos es una infección, particularmente una infección viral, como el resfrío común. Otras posibles causas de inflamación de los ganglios linfáticos incluyen las siguientes:

¿Qué pasa si tengo un ganglio inflamado en el cuello?

Los ganglios linfáticos son pequeñas glándulas que filtran el líquido linfático, el líquido transparente que circula a través del sistema linfático. Estos se inflaman en respuesta a infecciones y tumores. El líquido linfático circula a través del sistema linfático, el cual está formado de canales en todo tu cuerpo, similares a los vasos sanguíneos.

  1. Los ganglios linfáticos son glándulas que almacenan los glóbulos blancos.
  2. Los glóbulos blancos son responsables de matar los organismos invasores.
  3. Los ganglios linfáticos actúan como un puesto de control militar.
  4. Cuando las bacterias, virus y las células anormales o enfermas pasan a través de los canales linfáticos, estos son retenidos por los ganglios.

Cuando enfrentas una infección o enfermedad, los ganglios linfáticos acumulan residuos, como bacterias y células muertas o enfermas. Los ganglios linfáticos están ubicados en todo el cuerpo. Pueden encontrarse debajo de la piel en muchas áreas, incluyendo:

en las axilasdebajo de la mandíbulaa cada lado del cuelloa cada lado de la inglesobre la clavícula

Los ganglios linfáticos se inflaman debido a una infección en el área en donde se localizan. Por ejemplo, los ganglios linfáticos del cuello pueden inflamarse en respuesta a una infección respiratoria superior, como el resfriado común. Los ganglios linfáticos se inflaman en respuesta a una enfermedad, infección o estrés.

infección de oídoresfriado o gripeinfección de los senos nasalesinfección por VIHdientes infectadosmononucleosis (mono)infecciones de la pielfaringitis estreptocócica

Las afecciones más graves, como trastornos del sistema inmunitario o cáncer, pueden hacer que los ganglios linfáticos en todo tu cuerpo se inflamen. Los trastornos del sistema inmunitario que hacen que los ganglios linfáticos se inflamen incluyen el lupus y la artritis reumatoide.

  1. Cualquier cáncer que se propague en el cuerpo puede provocar que los ganglios linfáticos se inflamen.
  2. Cuando el cáncer de un área se propaga a los ganglios linfáticos, el índice de sobrevivencia disminuye.
  3. El linfoma, que es un tipo de cáncer del sistema linfático, también causa inflamación de los ganglios linfáticos.

Algunos medicamentos y reacciones alérgicas a los medicamentos pueden provocar que se inflamen los ganglios linfáticos. Los medicamentos anticonvulsivos y antipalúdicos también pueden causar inflamación. Las infecciones de transmisión sexual, como sífilis y gonorrea, pueden causar la inflamación de los ganglios linfáticos en el área de la ingle.

fiebre por arañazo de gatoinfección de oídogingivitisenfermedad de Hodgkinleucemiacáncer metastatizadollagas bucaleslinfomas no hodgkinianossarampiónamigdalitistoxoplasmosistuberculosissíndrome de Sézaryherpes

Un ganglio linfático inflamado puede ser tan pequeño como una arveja y tan grande como una cereza. Los ganglios linfáticos inflamados pueden ser dolorosos al tacto, o pueden causar dolor cuando realizas ciertos movimientos. Los ganglios linfáticos inflamados debajo de la mandíbula o en cualquier lado del cuello pueden causar dolor cuando giras tu cabeza de cierta forma o cuando masticas la comida.

tosfatigafiebreescalofríossecreción nasalsudoración

Si experimentas cualquiera de estos síntomas o si sientes dolor en los ganglios linfáticos inflamados y no tienes otros síntomas, consulta con tu médico. Los ganglios linfáticos que se inflaman, pero no son sensibles pueden ser señales de un problema grave, como cáncer.

En algunos casos, el ganglio linfático inflamado se hará más pequeño a medida que desaparecen otros síntomas. Si un ganglio linfático está inflamado y causa dolor o si la inflamación dura más de unos cuantos días, visita a tu médico. Si te enfermaste recientemente o te lesionaste, asegúrate de informar a tu médico.

Esta información es vital para ayudar a tu médico a determinar la causa de tus síntomas. Tu médico también te hará preguntas sobre tu historial médico. Ya que ciertas enfermedades o medicamentos pueden causar inflamación de los ganglios linfáticos, proporcionar tu historial médico ayuda a tu médico a encontrar un diagnóstico.

  1. Después de que discutas los síntomas con tu médico, realizará un examen médico.
  2. Esto consiste en verificar el tamaño de tus ganglios linfáticos y tocarlos para saber si están sensibles.
  3. Después del examen físico, es posible que tu médico realice un examen de sangre para verificar si tienes ciertas enfermedades o trastornos hormonales.
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Si es necesario, el médico puede ordenar una prueba de imágenes para evaluar más detalladamente el ganglio linfático u otras áreas de tu cuerpo que puedan haber causado que el ganglio linfático se inflame. Las pruebas de imágenes comunes utilizadas para verificar los ganglios linfáticos incluyen tomografías computarizadas, resonancias magnéticas, rayos X y ultrasonidos.

  1. En determinados casos, es necesario realizar otras pruebas.
  2. El médico puede ordenar una biopsia del ganglio linfático.
  3. Esta es una prueba mínimamente invasiva que consiste en usar herramientas delgadas como una aguja para extraer una muestra de células del ganglio linfático.
  4. Las células se envían a un laboratorio en donde se realizan pruebas para buscar enfermedades graves, como cáncer.

Si es necesario, el médico puede extirpar el ganglio linfático completo. Los ganglios linfáticos inflamados pueden achicarse solos sin ningún tratamiento. En algunos casos, es posible que el médico desee controlarlos sin tratamiento. En caso de infecciones, es posible que te receten antibióticos o medicamentos antivirales para eliminar la condición responsable de la inflamación de los ganglios linfáticos.

Tu médico también podría darte medicamentos como aspirina e ibuprofeno (Advil) para combatir el dolor y la inflamación. Es posible que los ganglios linfáticos inflamados causados por el cáncer no se reduzcan a su tamaño normal hasta que se trate el cáncer. El tratamiento del cáncer puede incluir eliminar el tumor o cualquier ganglio linfático afectado.

También se puede requerir quimioterapia para reducir el tumor. Tu médico te dirá qué opción de tratamiento es mejor para ti. Leer el artículo en Inglés

¿Qué es una bola de grasa?

Lipomas y compresión nerviosa Lipomas and nerve compresion Casteleiro Roca, P.*, Midón Miguez, J.*, Martelo Villar, F.** * Médico Adjunto ** Jefe del Servicio Servicio de Cirugía Plástica y Quemados. Complejo Hospitalario Juan Canalejo. La Coruña, España.

  • Dirección para correspondencia RESUMEN Los lipomas son los tumores de tejidos blandos más frecuentes del organismo, pudiéndose presentar en cualquier localización.
  • Habitualmente son asintomáticos, pero en ocasiones pueden producir clínica de compresión nerviosa.
  • El objetivo de nuestro trabajo es revisar nuestra experiencia en el tratamiento de lipomas que producen compresión nerviosa.

Ante la presencia de clínica de compresión nerviosa junto con tumoración de crecimiento lento debemos sospechar el diagnóstico de lipoma. Es muy importante la planificación quirúrgica adecuada, ayudada por las pruebas de imagen tipo Resonancia Nuclear Magnética (RNM), puesto que las estructuras nerviosas pueden estar incluidas en el lipoma.

  1. Palabras clave: Lipomas, Síndromes de compresión nerviosa.
  2. Código numérico: 17-175-32284 ABSTRACT Lipomas are the most frequent soft tissues tumours of the body, and they can be located everywhere.
  3. They are usually asymptomatic, but uncommonly they can produce nerve compression.
  4. Our objective is to review our experience in the treatment of nerve compression syndromes caused by lipomas.

Lipomas must be suspected when an slow growth tumour is present with nerve compression syndrome. It’s very important an appropriate surgical planning, supported by image (NMR), because nerves can be included in the lipoma. Key words: Lipoma, Nerve compression syndrome.

  • Numeral Code: 17-175-32284 Introducción Los lipomas son los tumores de tejidos blandos más frecuentes del organismo.
  • Pueden localizarse en cualquier parte del organismo, siendo más infrecuente su localización en extremidades.
  • Habitualmente son tumoraciones no dolorosas que no producen clínica, pero en ocasiones pueden producir clínica por compresión nerviosa.

La mayoría de las publicaciones sobre el tema se restringen a presentación de casos clínicos o de pequeñas series de pacientes (1-4); todas incluyen menos de 5 pacientes en su casuística, excepto la del Louisiana State University Health Science Center Group, que identifica 12 casos (3).

  • El objetivo del presente estudio es revisar nuestra experiencia en el tratamiento de pacientes con clínica de compresión nerviosa producida por lipomas.
  • Material y método Realizamos un análisis retrospectivo entre Enero de 1998 y Diciembre de 2006 (8 años) que incluyó aquellos pacientes con clínica de compresión nerviosa causada por lipomas, que habían sido intervenidos en nuestro Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Juan Canalejo de La Coruña (España).

En total, durante este periodo, fueron intervenidos 12 pacientes con lipomas que causaban clínica de compresión nerviosa ( Tabla I ); de ellos, 8 fueron mujeres y 4 varones. La edad media fue de 44’33 años (rango 30 – 62 años). El diagnóstico de los pacientes se realizó mediante historia clínica y exploración física acompañadas de pruebas de imagen y estudios electrofisiológicos.

  • Presentaban clínica de tumoración no dolorosa, de crecimiento lento, con clínica sensitiva en el 100% de los casos (entumecimiento y/o dolor) y clínica motora en el 25% (disminución de fuerza).
  • Un paciente presentaba también clínica vascular en forma de intolerancia al frío, debida a la compresión vascular provocada por el lipoma (caso 6).

La tumoración era fácilmente identificable mediante exploración clínica, excepto en los casos 6 y 7, que presentaban masas lipomatosas sin límites definidos que afectaban simultáneamente la cara volar y dorsal en el caso 6 y a la cara volar en el caso 7, y que producían un aumento de tamaño de la mano y una limitación en la flexo-extensión ( Fig.1-3 ). Fig.1. Caso 6: lipomatosis palmar. Fig.2. Caso 6: lipomatosis dorsal. Fig.3. Caso 6: lipomatosis localizada en la mano diagnosticada por RNM. La electromiografía (EMG) no aportó datos claros, resultando normal en la mayoría de los casos. Se efectuó en 10 de los 12 casos; 7 de ellos presentaban afectación de la mano y aportaron la EMG realizada previamente a nuestra consulta que había sido solicitada para descartar un síndrome del túnel carpiano.

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En los 3 casos restantes había afectación motora por compromiso del plexo braquial, nervio mediano y nervio peroneo, motivo por el cual solicitamos esta prueba. La Resonancia Nuclear Magnética (RNM) es la prueba de imagen más útil en estos casos porque nos informa acerca de la tumoración (localización, tamaño, límites) y también de las relaciones del lipoma con las estructuras adyacentes (vasos, nervios, músculos), además de ayudar en el diagnóstico diferencial entre tumoraciones benignas y malignas.

Hemos realizado RNM en 5 de los 12 casos que presentamos. En 2 casos la prueba fue aportada por el paciente habiendo sido realizada previamente a nuestra consulta. En otros 2 se solicitó por la localización de la tumoración, afectando uno de ellos al plexo braquial y en el otro al 1/3 distal del antebrazo, produciendo afectación neurológica.

En el caso restante existía un aumento difuso de la mano sin identificación clínica clara de la tumoración, por lo que la RNM se practicó para el diagnóstico Los lipomas diagnosticados en nuestros pacientes estaban localizados 10 en la extremidad superior, 1 en el tórax y 1 en la extremidad inferior.

Por zonas, 9 estaban en la mano, 1 en el antebrazo, 1 en el tóraxaxila detrás de la musculatura pectoral y 1 en el hueco poplíteo ( Fig.4-6 ). Fig.4. Caso 4: imagen preoperatoria de tumoración a nivel del hueco popliteo derecho. Fig.5. Caso 4: imagen intraoperatoria de lipoma hueco poplíteo comprimiendo nervio peroneo derecho. Fig.6. Caso 4: disección de la tumoración respetando estructuras vásculo-nerviosas. Los pacientes fueron intervenidos bajo anestesia general o bloqueo regional, según los casos, siempre bajo magnificación óptica e isquemia de la extremidad afectada cuando fue posible.

  • El tratamiento quirúrgico consistió en la extirpación completa de la tumoración.
  • Durante la cirugía, se prefirió comenzar por la disección de las estructuras nerviosas y vasculares de proximal a distal, hacia la tumoración.
  • Una vez aisladas y separadas del lipoma estas estructuras, se efectuó la exéresis de la tumoración.

En todas las cirugías se respetaron todas las estructuras nerviosas, que en 8 casos (66’7%) estaban incluidas en el lipoma y en 4 casos (33’3%) estaban desplazadas por el lipoma sin estar incluidas en el mismo. El único diagnostico definitivo del tipo de tumoración lo aporta el estudio histológico, que en todos nuestros casos se realizó sobre la pieza tumoral completa.

  • En el postoperatorio no hubo complicaciones mayores.
  • Como complicaciones menores tuvimos 1 caso de hematoma postquirúrgico autolimitado, 1 caso de dolor postquirúrgico que cedió con analgésicos habituales y 1 caso de cicatriz hipertrófica que requirió infiltración con corticoides, presoterapia y posteriormente la realización de una zetaplastia.

No hemos tenido en nuestra serie ningún caso de recidiva tras la cirugía. La recuperación sensitiva y motora de los pacientes fue completa y todos están asintomáticos en el momento de publicar este trabajo. Discusión Los tumores benignos de tejido adiposo se clasifican en Lipoblastomas, constituidos por células grasas inmaduras; Hibernomas, constituidos por células grasas marrones maduras y lipomas, formados por células grasas blancas maduras (5).

Los Lipomas son los tumores de tejido graso más frecuentes y probablemente también la neoplasia de tejidos blandos más frecuente. Se presentan con mayor frecuencia en mujeres a causa de la mayor proporción de tejido adiposo corporal que presentan (1, 5-7), lo cual puede apreciarse también en nuestra serie donde el 66,7% de los pacientes fueron de sexo femenino.

Se diagnostican más frecuentemente en la 5 a y 6 a décadas de la vida y son poco frecuentes en la infancia (5, 7). En nuestro estudio la mayoría de los pacientes intervenidos estaban comprendidos entre la 4 a y la 5 a décadas de la vida. Su etiología es desconocida.

  1. Se han propuesto diversas teorías sin que ninguna haya sido completamente aceptada: esporádica, genética, endocrina/ metabólica y traumática (7).
  2. Generalmente son tumores solitarios, pero hay 3 tipos de síndromes de lipomatosis múltiple: la Enfermedad de Dercum (Adiposis dolorosa), la Lipomatosis familiar múltiple y la Lipomatosis benigna simétrica (también llamada Enfermedad de Madelung o Buschke) (5, 8).

Ninguno de los casos descritos en nuestra serie pertenecía a un Síndrome de lipomatosis múltiple. Los lipomas pueden localizarse en cualquier punto del organismo; según la literatura consultada son infrecuentes en las extremidades (7), afectando al miembro superior sólo en el 1’02 a 4’9% de los casos (1, 9).

  1. Curiosamente en nuestro trabajo, el 83,3% de los lipomas que produjeron compresión nerviosa afectaban al miembro superior.
  2. Generalmente se localizan en el plano subcutáneo y son asintomáticos (7); raramente se localizan en planos profundos: intramuscular, intermuscular, perióstico o intraóseo, pudiendo producir compresión de los nervios adyacentes (1-7,9).

La compresión nerviosa por lipomas es poco habitual, según se refleja en la literatura médica al respecto (9). En una revisión de los últimos 20 años encontramos 6 artículos que presentan series cortas de casos (4,10). Sólo en el estudio del Louisiana State University Health Science Center Group se identifican 12 casos de compresión nerviosa por lipomas (11), al igual que nuestra serie que incluye también 12 casos.

En general hay 4 condiciones en las que los lipomas pueden causar la compresión de un nervio periférico: Lipomas solitarios, que pueden eventualmente comprimir un nervio; Lipomas encapsulados, que pueden localizarse en un nervio como una lesión intrínseca; Hamartoma lipofibromatoso, en el que hay una masa fibro-grasa dentro del nervio, habitualmente en el nervio mediano, y Macrodistrofia lipomatosa, que produce un sobrecrecimiento de las extremidades, especialmente de manos y dedos (10).

La presentación más frecuente es como lipoma solitario, que se corresponde con todos los casos que presentamos en nuestro estudio, entre los que diferenciamos dos situaciones: lipoma subcutáneo, que comprime el nervio en su recorrido superficial (9 casos) y lipoma profundo, que comprime el nervio en su localización profunda (3 casos) (9) ( Fig.7-10 ). Fig.7. Caso 1: lipoma palmar con compresión de nervios comisurales. Fig.8. Caso 1: exéresis de la tumoración respetando estructuras. Fig.9. Caso 2: lipoma palmar. Fig.10. Caso 2: exéresis de la tumoración. En las publicaciones consultadas, el nervio más afectado es el radial que se asocia a lipomas adyacentes al periostio (3-6), seguido por el nervio mediano (5,12) y el nervio cubital (9,13). También está publicada la compresión del plexo braquial (11), del nervio supraescapular (14), del nervio tibial posterior (15), del nervio peroneo (15) y del nervio interóseo posterior (3).

En nuestro estudio cabe destacar que los nervios más afectados fueron los nervios comisurales de las manos (9 pacientes, 75% de los casos), cuya compresión por lipomas no vemos descrita previamente en la literatura médica. Según reflejan ciertos estudios, en la compresión nerviosa influye más la localización que el tamaño de la tumoración (7).

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Efectivamente, encontramos que pequeños lipomas, localizados por debajo de la fascia palmar, producían una clínica florida de compresión nerviosa. Al igual que en todos los estudios publicados observamos en nuestra serie que la clínica sensitiva era más frecuente que la motora (1), predominando el dolor y el entumecimiento.

En cuanto al diagnóstico de esta patología, la historia clínica y la exploración física son suficientes en la mayoría de los casos. En los lipomas profundos es necesario el apoyo de pruebas de imagen; la radiografía simple revela una masa de tejidos blandos radiolucente (3,6), la ecografía ayuda a detectar e identificar lesiones ocupantes de espacio y diferencia una masa sólida de una quística (2) y la RNM, aparte de la orientación diagnóstica, localiza exactamente la tumoración y nos indica su relación con las estructuras adyacentes, como los nervios (2), a la vez que también nos ayuda a la planificación quirúrgica.

Finalmente la electromiografía resulta especialmente útil en los casos de lipomas profundos para precisar el grado y la localización de la compresión nerviosa, especialmente si existe compromiso motor. Evidentemente el diagnóstico definitivo lo aporta el estudio histológico.

Aunque la degeneración maligna es poco frecuente (1,6,7) se recomienda siempre el estudio anatomo-patológico de la pieza de resección. El tratamiento quirúrgico debe realizarse con magnificación óptica y bajo isquemia de la extremidad afectada siempre que sea posible (1,9,14). Así podremos identificar claramente las estructuras nerviosas proximal y distalmente a la tumoración y, posteriormente disecarlas con seguridad.

Se pueden dar dos situaciones: que el nervio esté incluido dentro del lipoma o que esté desplazado por el mismo, en cuyo caso la compresión suele producirse cuando el lipoma está próximo al hueso y/o a la fascia. Lo más frecuente es encontrar integridad de los nervios sin cambios groseros y que tras la extirpación tumoral la recuperación sensitivo-motora sea completa (6).

  1. Lógicamente el tratamiento precoz facilita la recuperación neurológica (2).
  2. En el caso que presentamos de afectación del plexo braquial, la RNM mostraba desplazamiento de las estructuras nerviosas sin inclusión de las mismas dentro del tumor; sin embargo el hallazgo quirúrgico fue distinto ya que el plexo braquial estaba intratumoral.

La explicación que damos a esto es que el tumor había crecido desde que se realizó la prueba de imagen (10 meses entre la realización de la prueba de imagen y la intervención quirúrgica) y había englobado el tejido nervioso. Es por esto que aconsejamos que esta prueba se realice lo más cerca posible del acto quirúrgico ( Fig.11-14 ). Fig.11. Caso 5: imagen preoperatoria de tumoración supraclavicular derecha. Fig.12. Caso 5: tumoración supraclavicular derecha en imagen de RNM. Fig.13. Caso 5: lipoma comprimiendo e incluyendo al plexo braquial. Fig.14. Caso 5: disección del plexo braquial y exéresis de la tumoración. Por tanto, debemos considerar siempre el diagnóstico de lipoma ante la presencia de una tumoración de crecimiento lento que origina clínica de compresión nerviosa. Asimismo aconsejamos la realización siempre de una RNM para la planificación quirúrgica.

Conclusiones Ante una clínica sugerente de compresión nerviosa junto con la presencia de una tumoración de crecimiento lento, debemos sospechar siempre el diagnóstico de lipoma. Es muy importante la planificación quirúrgica adecuada, ayudada por las pruebas de imagen (RNM), puesto que las estructuras nerviosas pueden estar incluidas dentro del lipoma Bibliografía 1.

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¿Cuánto tiempo puede vivir una persona con un linfoma?

Tasas relativas de supervivencia a 5 años del linfoma de no Hodgkin – La tasa relativa y general de supervivencia a 5 años para las personas con linfoma no Hodgkin es de 72%. Pero es importante tener en cuenta que las tasas de supervivencia pueden variar ampliamente en los diferentes tipos y etapas de linfoma.

Etapa SEER Tasa relativa de supervivencia a 5 años
Localizado 73%
Regional 73%
Distante 57%
Todas las etapas SEER combinadas 64%

Linfoma folicular

Etapa SEER Tasa relativa de supervivencia a 5 años
Localizado 96%
Regional 90%
Distante 85%
Todas las etapas SEER combinadas 89%