Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia

Fortalecer a las personas – Cada miembro de la Iglesia es preciado. El plan eterno de Dios dispone que todos Sus hijos fieles reciban toda bendición de la vida eterna, exaltados para siempre como familias. Los líderes de la Iglesia deben prestar especial atención a las personas que por el momento no disfrutan del apoyo de una familia con miembros fuertes de la Iglesia.

Tales personas podrían ser niños o jóvenes cuyos padres no son miembros de la Iglesia, otras con familias en las que no todos pertenecen a la Iglesia, o adultos solteros de cualquier edad. Ellos son miembros de la familia eterna de Dios por convenio y Él los ama profundamente.

Se les debe alentar y ayudar en sus esfuerzos por estudiar el Evangelio, y se les deben brindar oportunidades de servir en la Iglesia. La Iglesia puede proporcionarles experiencias sociales sanas y hermanamiento. Las personas pueden reunirse, de manera informal o según lo organicen los participantes, para fortalecerse mutuamente mediante el estudio del Evangelio.

¿Cuál es el propósito de Dios para la familia?

Organización – Imagen family La familia es la unidad básica de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y la unidad social más importante que pueda existir tanto en esta vida como en la eternidad. Dios ha establecido la familia para que Sus hijos sean felices, para que puedan aprender principios correctos en un ambiente de amor y para que se preparen para la vida eterna. Imagen family walking into church El hogar es el lugar idóneo para enseñar, aprender y aplicar los principios del Evangelio. Es donde las personas aprenden a proveer de alimentos, ropa y cobijo y a satisfacer otras necesidades que tengan. El padre y la madre, como iguales, deben ayudar a cada uno de los miembros de la familia a:

  • Buscar la verdad y desarrollar la fe en Dios.
  • Arrepentirse de los pecados, ser bautizado para la remisión de los pecados, llegar a ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y recibir el Espíritu Santo.
  • Obedecer los mandamientos de Dios, estudiar las Escrituras diligentemente, ofrecer oraciones personales a diario y servir a los demás.
  • Compartir el Evangelio con los demás.
  • Recibir su investidura y casarse en el templo por la eternidad con una persona que sea digna, fundar un hogar feliz para su familia y apoyarla por medio de su amor y sacrificio. Imagen bride and groom
  • Buscar datos sobre sus antepasados fallecidos y efectuar las ordenanzas del templo por ellos. Imagen family doing geneology
  • Proporcionar a su familia los elementos necesarios para su salud espiritual, social, física y emocional.

Un padre que posea el sacerdocio es un oficial básico del sacerdocio dentro de la Iglesia. Él es la cabeza o el patriarca de la familia (véase Efesios 5:23). Como líder del sacerdocio de su familia, él la preside y tiene la responsabilidad de enseñar, bendecir y proveer para las necesidades vitales de su familia. Dirige a su familia en su preparación para regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial.

Su esposa es la compañera y consejera más importante que tiene. El esposo y la esposa deben consultarse el uno al otro en cuanto a todos los asuntos que afecten a la familia y al hogar. El padre debe proveer para las necesidades espirituales de su familia.

Debe asegurarse de que se les enseñe el Evangelio de Jesucristo y debe hacer todo lo que pueda para motivarles y ayudarles a obedecer los mandamientos del Señor. Un padre digno puede poseer el sacerdocio, el cual es el poder y la autoridad para actuar en el nombre de Dios. Mediante la autoridad del debido sacerdocio y con autorización de su líder del sacerdocio, el padre puede:

  1. Dar nombre y bendecir a sus hijos.
  2. Bautizar a sus hijos (y a otras personas).
  3. Confirmar a sus hijos (y a otras personas) miembros de la Iglesia y conferirles el Espíritu Santo.
  4. Conferir el sacerdocio a sus hijos (y a otras personas) y ordenarles a oficios dentro del sacerdocio.
  5. Bendecir y repartir la Santa Cena.
  6. Dedicar sepulcros.

Sin necesidad de autorización de su líder del sacerdocio, un padre que posee el Sacerdocio de Melquisedec puede consagrar el aceite y bendecir a los miembros de su familia y a otras personas cuando estén enfermos y, si fuera necesario, darles bendiciones especiales si surgiera la necesidad. (Véanse las págs. 21–28 de esta guía para más instrucciones en cuanto a la manera de efectuar las ordenanzas y dar bendiciones del sacerdocio). El padre debe asegurarse de que su familia tome parte activa en las tres responsabilidades básicas del sacerdocio:

  1. Preparación espiritual y temporal tanto en el plano personal como en el familiar.
  2. Compartir el Evangelio.
  3. La historia familiar y las ordenanzas del templo por los vivos y por los muertos.

La madre tiene el privilegio de dar a luz y criar a sus hijos. Ella es compañera y consejera de su esposo en igualdad con él. Colabora con él en enseñar a sus hijos las leyes de Dios. Si no hay un padre en el hogar, la madre es la responsable de la familia. El padre y la madre deben ser uno en propósito. Su meta debe ser el preparar a todos los miembros de la familia para su regreso a la presencia de nuestro Padre Celestial.

  • Con ese poder y esa autoridad, el padre se convierte en el líder del sacerdocio de su familia;
  • El padre que posea el sacerdocio podrá bendecir a los miembros de su familia y proveer para las necesidades espirituales de ella;

Deben estar unidos en su esfuerzo por alcanzar esa meta. El Señor ha establecido la Iglesia para ayudar a los padres y a las madres a enseñar a los de su familia y a cuidar de ella. Cuando los niños llegan al seno de la familia, los padres deben amarles, enseñarles las verdades del Evangelio y ser ejemplos de una vida recta.

Los niños deben aprender los mandamientos de Dios y guardarlos. Deben honrar y obedecer a sus padres. La fortaleza de la Iglesia estriba en las familias y en las personas que viven el Evangelio de Jesucristo.

El grado en que una familia disfrute las bendiciones del Evangelio depende en gran medida de la forma en que el padre y la madre entiendan y cumplan con sus deberes fundamentales como padres. Nunca ha sido la intención de la Iglesia establecer programas ni extender responsabilidades a los padres ni a las madres que les abrumen o desalienten o que hagan que desatiendan estos deberes básicos.

¿Cómo puedo bendecir a mi familia?

Oración para bendecir la familia – Señor Jesús, hoy quiero pedirte por mi familia. Te pido tu bendición para cada uno de nosotros. Protégenos de toda tentación y de todo mal. Danos la disponibilidad para proteger tu Amor y consejo. Si soy esposo, dame la capacidad para amar y respetar a mi esposa y a mis hijos.

¿Qué es lo que quiere Dios de la familia?

Las familias son fundamentales en el plan de Dios. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y nos ha dado una familia para bendecir nuestras vidas. Las familias juegan un papel central en ayudarnos a encontrar alegría, propósito y esperanza en que nuestros lazos familiares perduran más allá de esta vida.

¿Cómo desatar la bendición de Dios en mi familia?

¿Qué dice la Biblia sobre el amor a la familia?

Lo más importante que debemos hacer para fortalecer el amor de nuestra familia es vivir el primero y grande mandamiento: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente’ (Mateo 22:37). Nuestro Padre Celestial es la fuente de toda verdad y de todo amor.

¿Qué fortalece a la familia si está cerca de Dios?

El fortalecimiento de las familias: nuestro deber sagrado “La clave para fortalecer nuestras familias es hacer que el Espíritu del Señor more en nuestros hogares. La meta de nuestras familias es estar en el camino estrecho y angosto”. El fortalecimiento de las familias es nuestro deber sagrado como padres, hijos, parientes, líderes, maestros y miembros individuales de la Iglesia.

  • La importancia de fortalecer en forma espiritual a las familias se enseña claramente en las Escrituras;
  • Nuestro padre Adán y nuestra madre Eva enseñaron el Evangelio a sus hijos e hijas;
  • El Señor aceptó los sacrificios de Abel, quien lo amaba; Caín, por otra parte, “amó a Satanás más que a Dios” y cometió serios pecados;

Adán y Eva “se lamentaban ante el Señor por causa de Caín y sus hermanos”, pero nunca dejaron de enseñar el Evangelio a sus hijos (véase Moisés 5:12, 18, 20, 27; 6: 1, 58). Debemos entender que cada uno de nuestros hijos viene con variados dones y talentos; algunos, como Abel, parecen haber recibido los dones de la fe al nacer.

Otros luchan con cada decisión que toman. Como padres, nunca debemos permitir que las búsquedas o las luchas de nuestros hijos nos hagan ceder o perder la fe en el Señor. Alma, hijo, mientras le “agobiaba este tormento … [y le] atribulaba el recuerdo de [sus] muchos pecados”, recordó haber escuchado a SU padre enseñar sobre la venida de “Jesucristo, un Hijo de Dios, para expiar los pecados del mundo” ( Alma 36:17 ).

Las palabras de su padre le guiaron hacia la conversión. De la misma manera, nuestros hijos recordarán nuestras enseñanzas y testimonio. Los 2. 000 soldados jóvenes del ejército de Helamán testificaron que sus justas madres les habían enseñado de manera poderosa principios del Evangelio (véase Alma 56:47—48 ).

  • En una época de gran búsqueda espiritual, Enós dijo: “… las palabras que frecuentemente había oído a mi padre hablar, en cuanto a la vida eterna … penetraron en mi corazón profundamente” (Enós 1:3);
  • En Doctrina y Convenios el Señor dice que los padres deben enseñar a sus hijos “a comprender la doctrina del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar a la edad de ocho años … “Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente delante del Señor” (D;

y C. 68:25, 28). A medida que enseñamos el Evangelio a nuestros hijos mediante la palabra y el ejemplo, nuestras familias se fortalecen y se fortifican espiritualmente. Las palabras de los profetas actuales son claras con respecto a nuestro sagrado deber de fortalecer espiritualmente a nuestras familias.

En 1995 la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles emitieron una proclamación para el mundo, declarando que “la familia es la parte central del plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos … El esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y cuidarse el uno al otro, y también a sus hijos … Los padres tienen la responsabilidad sagrada de educar a sus hijos dentro del amor y la rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, de enseñarles a amar y a servirse el uno al otro [y] de guardar los mandamientos de Dios” (“La familia: Una proclamación para el mundo”, Liahona, junio de 1996, pág.

10-11). En febrero de este año, la Primera Presidencia emitió un llamado a todos los padres “para que dediquen sus mejores esfuerzos a la enseñanza y crianza de sus hijos con respecto a los principios del Evangelio, lo que los mantendrá cerca de la Iglesia.

  1. El hogar es el fundamento de una vida recta y ningún otro medio puede ocupar su lugar ni cumplir sus funciones esenciales en el cumplimiento de las responsabilidades que Dios les ha dado”;
  2. En la carta de febrero, la Primera Presidencia enseñó que los padres pueden proteger a sus familias de los elementos corrosivos al enseñar y criar a sus hijos en los principios del Evangelio;
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Además, aconsejaron a los padres y a los hijos a “dar una prioridad predominante a la oración familiar, a la noche de hogar, al estudio y a la instrucción del Evangelio y a las actividades familiares sanas. Sin importar cuán apropiadas puedan ser otras exigencias o actividades, no se les debe permitir que desplacen los deberes divinamente asignados que sólo los padres y las familias pueden llevar a cabo en forma adecuada” (Carta de la Primera Presidencia, 11 de febrero de 1999).

  • Con la ayuda del Señor y de Su doctrina, se pueden entender y sobrellevar todos los efectos nocivos que provengan de los desafíos que pueda encontrar una familia;
  • Cualesquiera sean las necesidades de los miembros de la familia, podemos fortalecer nuestras familias siguiendo los consejos que nos dan los profetas;

La clave para fortalecer nuestras familias es hacer que el Espíritu del Señor more en nuestros hogares. La meta de nuestras familias es estar en el camino estrecho y angosto. Se pueden hacer innumerables cosas dentro de los muros de nuestros hogares para fortalecer a la familia.

  • Hagamos de nuestros hogares un lugar seguro donde todos los miembros de la familia sientan amor y aceptación. Tengamos en cuenta que cada hijo tiene diferentes dones y habilidades; cada uno es una persona que necesita amor y cuidado especiales.
  • Recordemos que “la blanda respuesta quita la ira” (Proverbios 15:1). Cuando mi querida esposa y yo nos sellamos en el Templo de Salt Lake, el élder Harold B. Lee nos dio un sabio consejo: “Cuando elevan la voz con enojo, el Espíritu se aleja de su hogar”. Jamás debemos cerrar la puerta de nuestro hogar o cerrar nuestro corazón a nuestros hijos debido a la ira.

    Permítanme compartir algunas ideas y algunos principios prácticos que pueden ayudar a determinar los aspectos que necesitan mayor fortalecimiento en nuestras propias familias. Las ofrezco a modo de dar ánimo, sabiendo que cada familia, al igual que cada uno de sus integrantes, son especiales.

    Al igual que el hijo pródigo, ellos necesitan saber que cuando recapaciten pueden venir a nosotros para recibir amor y consejo.

  • Pasemos tiempo con nuestros hijos individualmente, permitiendo que elijan la actividad y el tema de la conversación. Eliminemos las distracciones.
  • Alentemos a nuestros hijos en su comportamiento religioso privado, tales como la oración personal, el estudio personal de las Escrituras y el ayunar por necesidades específicas. Midamos su crecimiento espiritual observando su proceder, su vocabulario y su conducta hacia a los demás.
  • Oremos diariamente con nuestros hijos.
  • Leamos las Escrituras juntos. Recuerdo a mis propios padres leyendo las Escrituras mientras nosotros escuchábamos sentados en el suelo. A veces solían preguntar: “¿Qué significa ese pasaje para ustedes?” o “¿Cómo les hace sentir ese pasaje?”. Luego escuchaban mientras nosotros respondíamos con nuestras propias palabras.
  • Leamos en la revista Liahona las palabras de los profetas vivientes y otros artículos inspirados dirigidos a los niños, los jóvenes y los adultos.
  • Podemos llenar nuestro hogar con el sonido de música digna al cantar juntos del himnario y de Canciones para los niños.
  • Efectuemos la noche de hogar cada semana. A veces, como padres, nos intimida el enseñar o el testificar ante nuestros hijos. Yo soy culpable de esto en mi propia vida. Nuestros hijos precisan que les comuniquemos nuestros sentimientos espirituales, que les enseñemos y les demos nuestro testimonio.
  • Llevemos a cabo consejos familiares para analizar los planes y los intereses de la familia. (Algunos de los consejos familiares más eficaces son los que se hacen a nivel personal con cada uno de los miembros de la familia). Ayudemos a nuestros hijos a saber que sus ideas son importantes. Escuchémosles y aprendamos de ellos.
  • Invitemos a los misioneros a nuestro hogar para que enseñen a miembros menos activos o a personas que no sean miembros.
  • Demostremos que sostenemos y apoyamos a los líderes de la Iglesia.
  • Comamos juntos cuando sea posible, y tengamos conversaciones sobre temas significativos a esa hora.
  • Trabajemos juntos como familia, incluso cuando pueda ser más rápido y fácil hacer el trabajo nosotros mismos. Hablemos con nuestros hijos e hijas mientras trabajemos juntos. Yo tuve la oportunidad de hacer esto cada sábado con mi padre.
  • Ayudemos a nuestros hijos a aprender la forma de tener buenos amigos y de hacerlos sentirse bienvenidos en nuestro hogar. Conozcamos a los padres de sus amigos.
  • Enseñemos a nuestros hijos, por medio del ejemplo, a administrar su tiempo y sus recursos. Ayudémosles a aprender la autosuficiencia y la importancia de prepararse para el futuro.
  • Enseñemos a nuestros hijos la historia de nuestros antepasados y de nuestra propia familia.
  • Establezcamos tradiciones familiares. Planifiquemos y tomemos vacaciones significativas juntos, considerando las necesidades, los talentos y las habilidades de los hijos. Ayudémosles a crear recuerdos felices, a mejorar sus talentos y a edificar sus sentimientos de autoestima.
  • Mediante la palabra y el ejemplo, enseñémosles valores morales y a tener la determinación de obedecer los mandamientos.
  • Después de que fui bautizado y confirmado, mi madre me llevó a un lado y preguntó: “¿Qué sientes?”. Yo le describí lo mejor que pude mis cálidos sentimientos de paz, consuelo y felicidad. Mi madre me explicó que lo que sentía era el don que acababa de recibir: el don del Espíritu Santo. Me dijo que si vivía de tal forma que fuese digno de él, tendría siempre ese don conmigo.
  • Enseñemos a nuestros hijos el significado del bautismo y de la confirmación, de recibir el don del Espíritu Santo, de recibir la Santa Cena, honrar el sacerdocio y hacer y guardar los convenios del templo. Deben saber la importancia de vivir de tal modo que sean dignos de tener una recomendación para el templo y prepararse para casarse en el templo.
  • Si no se han sellado a su cónyuge o a sus hijos en el templo, trabajen como familia para recibir las bendiciones del templo. Como familia, fijen metas con respecto al templo.
  • Hermanos, sean dignos del sacerdocio que poseen y úsenlo para bendecir la vida de los miembros de su familia.
  • Dediquemos nuestros hogares por el poder del Sacerdocio de Melquisedec.

Existen fuentes de recursos disponibles fuera del hogar y el uso sabio de ellas fortalecerá a nuestras familias.

  • Alentemos a nuestros hijos a servir en la Iglesia y en la comunidad.
  • Hablemos con los maestros, entrenadores, consejeros, asesores y líderes eclesiásticos de nuestros hijos con respecto a nuestras preocupaciones y las necesidades de nuestros hijos.
  • Sepamos qué hacen nuestros hijos en su tiempo libre. Seamos una influencia en la elección de sus películas, programas de televisión y videos. Si usan el Internet, sepamos lo que ellos estén haciendo. Ayudémosles a ver la importancia del entretenimiento sano.

Alentémosles en sus actividades escolares que valgan la pena. Sepamos qué estudian nuestros hijos. Ayudémosles con sus deberes escolares; ayudémosles a darse cuenta de la importancia de la educación y de la preparación para trabajar y para ser autosuficientes.

  • Mujeres jóvenes: Asistan a la Sociedad de Socorro cuando cumplan los dieciocho años de edad. Algunas de ustedes se pueden sentir reacias ante la transición; pueden temer no sentirse integradas. Mis jóvenes hermanas, no es así. Hay mucho para ustedes en la Sociedad de Socorro, y ésta será una bendición para ustedes durante toda su vida.
  • Hombres jóvenes: Honren el Sacerdocio Aarónico. Es el sacerdocio preparatorio, que les prepara para el Sacerdocio de Melquisedec. Actívense totalmente en su quórum de élderes cuando se les ordene al Sacerdocio de Melquisedec. La hermandad, la instrucción en el quórum y las oportunidades de servir a los demás, los bendecirán a ustedes y a sus familias durante toda su vida.

Todas las familias se pueden fortalecer en una forma u otra si se trae el Espíritu del Señor a nuestros hogares y se enseña por Su ejemplo.

  • Actuemos con fe; no reaccionemos con temor. Cuando nuestros adolescentes empiecen a poner a prueba los valores de la familia, los padres deben dirigirse al Señor para que les guíe en cuanto a las necesidades específicas de cada miembro de la familia. Es el momento para dar más amor y apoyo y reforzar las enseñanzas de cómo hacer elecciones.

    Ese momento de enseñanza ha permanecido conmigo durante toda mi vida. Nos llena de temor el dejar que nuestros hijos aprendan de los errores que cometan, pero su disposición a elegir la manera del Señor y los valores de la familia es mayor cuando la elección nace de ellos mismos que cuando tratamos de imponerles esos valores.

    El método de amor y de aceptación del Señor es mejor que el de fuerza y coerción de Satanás, especialmente en la crianza de adolescentes.

  • Recordemos las palabras del profeta José Smith: “Nada tiene mayor efecto en una persona para inducirla a abandonar el pecado, que llevarla de la mano y velar por ella con ternura. Cuándo las personas me manifiestan la más mínima bondad y amor, ¡oh, qué poder ejerce aquello en mi alma! ; mientras que un curso contrario tiende a agitar todos los sentimientos ásperos y contristar la mente humana” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág.
  • Aunque tal vez nos desesperemos cuando, después de hacer todo lo que podamos, algunos de nuestros hijos se alejen del camino de la rectitud, nos pueden consolar las palabras de Orson F. Whitney: “Aunque algunas ovejas se descarríen, el ojo del Pastor está sobre ellas, y tarde o temprano sentirán los tentáculos de la Divina Providencia extenderse hacia ellas y acercarlas de nuevo al rebaño. Ellos volverán, ya sea en esta vida o en la vida venidera.
    • 292);
    • Tendrán que pagar su deuda a la justicia; sufrirán por sus pecados y tal vez anden por caminos espinosos; pero si esto finalmente los lleva, como al hijo pródigo, al corazón y al hogar de un padre amoroso que perdona, la dolorosa experiencia no habrá sido en vano;

    Orad por vuestros hijos descuidados y desobedientes; manteneos cerca de ellos mediante vuestra fe. Continuad con esperanza y confianza hasta que veáis la salvación de Dios” (Orson F. Whitney, en Conference Report, abril de 1929, pág. 110; citado en “Nuestro ambiente moral”, Liahona de julio de 1992, pág.

  • ¿Qué sucede si son solteros? ¿Les debe preocupar el consejo con respecto a las familias? Sí, es algo que todos debemos aprender en la vida en la tierra. Los adultos que no se han casado a menudo pueden ser una fortaleza especial en la familia, convirtiéndose en una tremenda fuente de apoyo, de aceptación y de amor a sus familias y a las familias de los que los rodeen.
  • Muchos de los otros parientes adultos tienen responsabilidades similares a las de los padres. Los abuelos y las abuelas, los tíos y las tías, los hermanos y las hermanas, los sobrinos y las sobrinas y otros miembros de la familia pueden tener un gran impacto en la familia. Deseo expresar mi agradecimiento a aquellos de mis parientes que me han guiado por medio de su ejemplo y testimonio.
    1. 75);
    2. A veces estos familiares pueden decir cosas que los padres no pueden expresar sin que se empiece a discutir;
    3. Después de una sincera conversación con su madre, una jovencita dijo: “Sería terrible decirte a ti o a papá que hice algo malo, pero sería peor tener que decírselo a mi tía Susan;

    No podría desilusionarla”.

Al saber que estamos en la vida mortal para aprender y desarrollar nuestra fe, debemos entender que debe haber oposición en todas las cosas. Durante un consejo familiar en mi propio hogar, mi esposa dijo: “Cuando uno piense que alguien tiene una familia perfecta, es que no se les conoce muy bien”. Hermanos y hermanas, como padres, escuchemos la amonestación, aun la reprimenda, que el Señor dio a José Smith y a los líderes de la Iglesia en 1833, de “poner [nuestra] propia casa en orden …” (D.

y C. 93:43). “… os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad” (D. y C. 93:40). “[Pongamos] en orden a [nuestra] familia, y [procuremos] que sean más diligentes y atentos en el hogar, y que oren siempre, o serán quitados de su lugar” (D.

y C. 93:50). Los profetas de la actualidad nos han dado una amonestación y una advertencia similar a los padres para que pongamos a nuestras familias en orden. Ruego que se nos bendiga con la inspiración y el amor necesarios para que enfrentemos la oposición con fe dentro de nuestras familias.

  • Entonces sabremos que nuestras pruebas son para acercarnos más al Señor y el uno al otro;
  • Ruego que escuchemos la voz del profeta y pongamos nuestro hogar en orden (véase D;
  • y C;
  • 93:41-49);
  • La familia se fortalece cuando nos acercamos al Señor, y cada miembro de la familia se fortalece cuando nos elevamos y fortalecemos, nos amamos y cuidamos el uno al otro;

“Elevadme y yo os elevaré, y ascenderemos juntos” (Proverbio cuákero). Ruego que podamos recibir y mantener el Espíritu del Señor en nuestros hogares para fortalecer nuestras familias. Que cada miembro de nuestra familia pueda permanecer en el “estrecho y angosto camino que conduce a la vida eterna” (2 Nefi 31:18), lo ruego en el nombre de Jesucristo.

¿Cuál es el salmo para proteger la casa?

Salmo 59 Salmo 59 David ora para ser librado de sus enemigos — Dios gobierna en Jacob hasta los confines de la tierra. Al músico principal: al son de Al-tasjet. Mictam de David, cuando Saúl envió hombres a vigilar la casa para matarlo. 1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que contra mí se levantan.

2 a Líbrame de los que hacen iniquidad, y sálvame de hombres sanguinarios. 3 Porque, he aquí, han puesto acechanza contra mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por transgresión mía ni por pecado mío, oh Jehová.

4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira. 5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah 6 Volverán al atardecer, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.

  • 7 He aquí proferirán con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye? 8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos; te burlarás de todas las naciones;
  • 9 A causa de su fuerza esperaré yo en ti, porque Dios es mi defensa;

10 Mi Dios, en su misericordia, irá delante de mí. Dios me hará ver a mis enemigos. 11 No los mates, para que mi pueblo no olvide; hazlos vagar con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro. 12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean ellos presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.

13 Acábalos con furor; acábalos para que no existan más y sepan que Dios gobierna en Jacob hasta los confines de la tierra. Selah 14 Vuelvan, pues, al atardecer, y ladren como perros y rodeen la ciudad. 15 Anden ellos errantes para buscar qué comer; y si no se sacian, murmuran.

16 Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi a angustia. 17 Oh fortaleza mía, a ti cantaré alabanzas, porque eres, Dios, mi amparo, mi Dios de misericordia..

¿Cómo dar las gracias a Dios?

Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias a Dios por su inmensa bondad, que me acompaña y me da fuerzas todos los días. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Doy gracias a Dios por guiar mis pasos y no abandonarme nunca. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias Dios por darme la tranquilidad necesaria para enfrentar las dificultades que me aparecen en la vida. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias Dios, pues mis pasos son más seguros sabiendo que te tengo a mi lado. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias, Dios, por obsequiarnos con salud a mi y a mi familia. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias a Dios, un día encontré la inspiración que necesitaba para ser feliz. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias, Dios, por no olvidarte nunca de mi. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias Dios por comprenderme tan bien y amarme tal y como soy. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias Dios por tu compasión por aquellos que sufren y porque estás siempre ahí para ofrecer tu ayuda. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Hoy abrí mis ojos, entró aire a mis pulmones y mi corazón latió. ¿Cómo no agradecerte Dios? Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia No importa donde estás o qué momento del día es, siempre es una buena ocasión para agradecer a Dios. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Siento paz, serenidad y una fe inquebrantable. ¡Sé que todo esto es gracias a ti, Dios! Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Gracias, Dios, por hacer que cada mañana salga el sol. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Los motivos por los que dar gracias a Dios son infinitos. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Todos los días al levantarme te agradezco la vida porque a pesar de sus altas y bajas es hermosa. ¡Gracias Dios! Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia  Gracias Dios, pues durante toda mi vida me has acompañado y he aprendido de tu generosidad. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Cuando pienso en las bondades de Dios, todo se hace más fácil. ¡Gracias, Señor! Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Dios, saber que estas en nuestras vidas es una bendición. ¡Gracias! Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Si hay algo de lo que no me olvido cada día, es de agradece a Dios. Cual Es La Bendición De Dios Para La Familia Agradezco al Señor por cuidar de mi y de los míos a cada momento..

¿Qué es la oración de bendición?

Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en una publicación acreditada. Este aviso fue puesto el 25 de julio de 2014.

Una bendición es la expresión de un deseo benigno dirigido hacia una persona o un grupo de ellas. Gramaticalmente, se trata de oraciones con modalidad desiderativa (lo mismo que su contrario, las maldiciones ). Así, son bendiciones típicas Que Dios te guarde o Que te vaya bonito. Las bendiciones tienen un papel destacado en las creencias judías y cristianas.

  • En especial, tiene gran importancia la bendición que un padre o una madre dirigen a sus hijos;
  • En la Biblia , se cuenta cómo Jacob engaña a su padre ciego, Isaac , para obtener de él la bendición paterna, que Isaac deseaba dar al primogénito, Esaú;

La bendición dice así: Dios te dé del rocío del cielo y de lo más preciado de la tierra: trigo y vino en abundancia. Que los pueblos te sirvan, y las naciones se postren ante ti. Sé señor de tus hermanos, y póstrense ante ti los hijos de tu madre. Sean malditos los que te maldigan, y benditos los que te bendigan ( Génesis 27:28-29).

¿Qué beneficios trae formar una familia?

Ventajas de la convivencia entre abuelos, hijos y nietos –

  • Ahorro económico

Vivir más personas en una sola casa significa más gastos, por ejemplo en suministros como el agua, pero aunque colabores con esos gastos para que tus hijos no tengan que asumirlos, gastarás menos que si tienes tu propia vivienda. Por otra parte, si tu tenías casa, puedes alquilarla o venderla  y ganar ingresos extra para ti y el resto de la familia.

  • Compañía

La soledad no deseada es de los grandes males que acechan a las personas mayores y  sin embargo, viviendo con tu familia no tendrás que asumirlo o al menos, no de forma tan radical y continua.

  • Rutina

Formar parte de un hogar obliga a entrar en la rutina de la familia: horas de comidas, cenas, compras… lo cotidiano es muy beneficioso, según los expertos, para evitar depresiones, afecciones mentales y psicológicas. Si vives con tus hijos y además, tienes nietos es muy poco probable que te sientas mal cuando por ejemplo, dejes la rutina laboral y te jubiles. Si además cuentas con un Plan de Pensiones MAPFRE tendrás asegurada una mejora en tu bienestar económico, completando con tus ahorros tu paga y borrando una preocupación.

  • Actividad

El envejecimiento activo también es mucho más sencillo si se vive en familia que solo. No será necesario que traces tus propios planes –aunque es recomendable- siempre existirá la posibilidad de unirte a los de tus hijos o compartir con ellos su día a día y el de tus nietos.

  • Sociabilidad

Si te gusta la gente y sentirte parte de la sociedad, es más sencillo hacerlo en el seno de una familia que desde la soledad de la tercera edad. El apoyo de tu familia te ayudará a vencer miedos y despejar dudas, es fácil en familia seguir siendo sociable o empezar a serlo si antes, el trabajo o las obligaciones no te lo permitían.

  • Sentirse necesario y valorado

Dentro del núcleo familiar y siempre de acuerdo con tus posibilidades, es fácil encontrar un papel activo e irremplazable. Cuidar de los niños y facilitar la conciliación familiar es el más habitual hoy, pero hay otras opciones como ayudar con la compra, la cocina o las tareas domésticas, por ejemplo.

  • Actualidad y evolución

Convivir con gente más joven que tú te da la oportunidad de mantenerte al día en todo lo que se refiere a avances tecnológicos e innovación, pero también permite conocer mejor los problemas, los gustos… de otros colectivos sociales. Compartir techo con tus hijos y sus familias te permite ser más abierto, flexible y empático con la vida de los demás. Si vives solo o únicamente te relacionas con gente de la tercera edad, tu visión de la vida será más limitada.

  • Detalles prácticos

Ir al médico, acordarse de las revisiones, controlar la dieta… son pequeños retos diarios que en la vejez suelen ser cada vez más y muchas veces más costosos aunque, por ejemplo, las aplicaciones pueden ayudarte mucho en este sentido, tus hijos son una gran apoyo. Si por ejemplo tienes problemas de movilidad puntuales o crónicos, contar con la familia en casa es una gran ayuda tanto para hacer tu vida diaria más fácil como para salir a la calle o ir al médico.

¿Cómo hacer una oración de bendición?

Tenemos el deber de orar con fe para recibir la ayuda que necesitemos. – Hay una admonición de nuestro Salvador que todos los santos de Dios deben observar, lo cual me temo que no hacemos como es debido, y es la de orar siempre sin desmayar [véase Lucas 18:1; D.

  1. y C;
  2. 88:126];
  3. Me temo que nuestro pueblo no ora bastante y con fe;
  4. Debemos invocar al Señor con oración ferviente y hacerle saber todos nuestros deseos, porque si Él no nos protege y nos defiende y nos salva, ningún otro poder lo hará;

Por lo tanto, toda nuestra confianza está en Él. Así es que debemos hacer llegar nuestras oraciones día y noche a oídos de nuestro Padre Celestial 3. Los habitantes de la tierra no se dan cuenta del efecto y del beneficio de la oración. El Señor escucha y contesta las oraciones de hombres, mujeres y niños.

  1. La oración tiene fuerza, mucho más que cualquier otra cosa, para traernos las bendiciones de Dios 4;
  2. Cuando el mundo se levante en contra del reino de Dios en estos últimos días, ¿deben temer los santos?… No debemos tener miedo;

Hay una cosa que debemos hacer y es orar a Dios. Toda persona justa lo ha hecho; aun Jesús el Salvador, el Unigénito del Padre en la carne, tuvo que orar siempre, desde el pesebre hasta la cruz; a lo largo de Su vida, día tras día, tuvo que dirigirse a Su Padre para que le diera gracia que lo sostuviera en Su hora de aflicción y lo habilitara para beber de la amarga copa.

También lo hicieron Sus discípulos 5. Sea lo que sea que necesitemos recibir y disfrutar, debemos pedírselo al Señor. Debemos retirarnos a nuestros lugares secretos a fin de acudir a Él y hacerle saber nuestros deseos, para que nuestras oraciones sean escuchadas y contestadas.

En eso consiste nuestra fortaleza. Tenemos nuestra confianza puesta en Dios y no en el hombre 6. Para que el Señor sostenga a Su pueblo, edifique a Sión y cumpla Sus promesas, todo santo de Dios tiene el deber… de hacer que sus oraciones asciendan hasta el Señor de los ejércitos, día y noche en el momento apropiado, en el círculo familiar o en un lugar privado… …Tengo más fe en la oración ante el Señor que en casi cualquier otro principio que exista.

  • Si no tenemos fe en la oración a Dios, no tendremos mucha en Él ni en el Evangelio;
  • Debemos orar al Señor pidiéndole lo que queremos;
  • Que este pueblo eleve constantemente sus oraciones al Señor en el momento debido, y Él no las pasará por alto sino que las escuchará y las contestará; y el reino y la Sión de Dios se levantará y brillará, se pondrá sus ropas hermosas, quedará investida con la gloria de su Dios y cumplirá el objeto de su organización aquí en la tierra [véase D;

y C. 82:14] 7. Como pueblo, debemos levantarnos con fe y potestad ante Dios y expresarle nuestros deseos y dejar nuestro destino en Sus manos. En ellas está, de todos modos. Y en ellas permanecerá 8.

¿Cómo orar por protección?

Poderosa oración de protección frente a enemigos Te puede interesar:  YouTube: Oración de protección para mis hermanos Señor, Dios Eterno todopoderoso, Dios nuestro misericordioso y omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, oh Dios, principio y fin de todas las cosas, Soberano de los siglos que solo Tu eres grande, por la intercesión y con la ayuda de los Arcángeles san Miguel, san Rafael y san Gabriel, nosotros, tus hijos, humildemente te rogamos que nos libres eficazmente de todo mal y adversidad, de todo enemigo y mala persona; revístenos con tu Armadura, envíanos tu Luz llénanos de bendiciones y danos tu protección para poder gozar siempre de tu Paz.

  1. Yo;
  2. pido tu auxilio y socorro, cúbreme con tus brazos altísimos y poderosos, purifica mi mente, corazón, cuerpo, alma y espíritu, y no permitas que nada perjudicial penetre en mí;
  3. Señor Dios Uno y Trino junto con María reinad sobre mí y los míos, hoy y por toda la eternidad y no permitas que nada ni nadie pueda causarme mal;

Señor a ti clamo, creo en Ti, en tu Poder y en tu Gloria, creo en tu Palabra, que es la única que puede alumbrarme; pido perdón por todos mis pecados y faltas, y en el nombre de Jesús y por el poder de su Sangre, te ruego seas magnánimo conmigo, te pido disipes todo lo que me atormenta y lastima, aleja de mi vida y hogar todas las sombras tenebrosas, sálvame de todo mal que venga contra mi  y rompe en pedazos las cadenas que me aprisionan, para que pueda cumplir tu Santa Voluntad sin impedimentos físicos ni espirituales.

Así sea. Oración a la armadura espiritual  Padre Celestial, yo ahora, por la fe, pido la protección de tu armadura para que pueda permanecer firme contra Satanás y todas sus huestes, y en el Nombre el Señor Jesús vencerlas.

Me ciño el cinturón de tu verdad contra la mentira y los errores del enemigo astuto. Tomo la justicia como coraza, para proteger mi corazón de toda maldad y asegurar mi victoria. Me coloco el calzado del celo por propagar ante todos el Evangelio de la paz y dejo la seguridad y las comodidades del mundo para anunciar la Palabra de Dios.

Y por encima de todo, tomo el escudo de la Fe, para atajar las flechas incendiarias del demonio y cerrar el camino a las dudas e incredulidades. Me coloco el yelmo de la salvación, para proteger mi mente contra toda depresión y desesperanza.

Tomo la Palabra de Dios como espada del Espíritu para cortar toda esclavitud y vencer a Satanás. Me visto con esta armadura viviendo y orando en el Espíritu sin desanimarme nunca e intercediendo a favor de todos los hermanos. Amén. Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

La oración y los rezos se hacen por tres días seguidos. Oración a San Miguel Arcángel San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las acechanzas del Demonio. Que Dios manifieste en ti su Poder, es nuestra humilde súplica, y tu, ¡Oh Príncipe de la Milicia Celestial!, con la fuerza que Dios te ha conferido, ¡arroja al Infierno a Satanás! y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdicion de las almas.

Amén. ¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal! Ten piedad y misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén. (3 veces). Oración a nuestro señor Jesucristo y Maria Santisima En el Nombre del Señor Jesús, a quien confesamos como único Señor y Dios, el Verbo de Dios hecho carne, Hijo único que ha derramado su Sangre por nosotros, te invocamos Jesús, te pedimos que nos protejas a todos los aquí presentes, que no permitas ninguna perturbación, ninguna atadura, ningún ataque.

  1. María nuestra buena Madre, Reina de los Ángeles, envía tus Ángeles a protegernos;
  2. Señor Jesús protégenos: ármanos con tu armadura, el casco con la Salvación que nos has concedido, la armadura de la justicia, de TU Justicia, el ceñidor que es tu Verdad, la que aceptamos con el corazón, el escudo de la FE que es el don tuyo para nosotros;

Las sandalias de nuestra responzabilización y la entrega por la proclamación de la Buena Nueva de la paz y la espada del Espiritu que es la Palabra de Dios. Señor Jesús protégenos, ármanos, confiamos en tu Victoria sobre el príncipe de este mundo, y hacemos nuestra esa victoria tuya, y la reclamamos ahora para todos.

Confiamos que el príncipe de este mundo ha sido echado ya fuera, y como hijos en la casa de su Padre, con plena seguridad y confianza, no permitiremos ninguna perturbación, la rechazaremos en el Nombre del Señor Jesús.

Amén. Reina del Cielo y Soberana Señora de los Ángeles, que has recibido el poder y la misión de aplastar la cabeza de Satán, envíanos, te suplicamos, tus Santas Legiones de Ángeles, a fin de que bajo tus órdenes, persigan al enemigo que nos cerca, rechacen sus ataques tenebrosos y lo precipiten en el abismo.

¿Cómo hacer una oración de petición?

La oración de petición – El orante piensa espontáneamente que por la oración de petición adquiere el poder de dar órdenes a Dios, órdenes que debe cumplir como garantía de reciprocidad. Te doy, me das. Es verdad que Jesús dice: “Pidan y les darán, busquen y encontrarán, llamen y les abrirán” (Mateo 7,7).

La oración de petición, más que dar un poder sobre Dios, es el modo de disponerme como orante para recibir lo que el Creador quiere darme. Como dice S. Agustín en una maravillosa carta a Proba: “Lejos de nosotros el pensar que las palabras de nuestra oración sirvan para mostrar a Dios lo que necesitamos o para forzarlo a concedérnoslo”.

Teresa de Jesús, maestra consumada del arte de orar, cuenta en su autobiografía que cada año le pedía a San José en su día una gracia,. ESTE CONTENIDO ES EXCLUSIVO PARA SUSCRIPTORES ¿Ya sos un suscriptor? Iniciá sesión ESTAMOS VALIDANDO TUS DATOS, Espera un momento por favor.

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¿Cuál es el diseño de Dios en la familia?

¿Cómo entonces podemos mantener la armonía en el matrimonio? – Debemos aprender a comunicarnos y decir las cosas con amor, en el momento y con el tono correcto. “La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos. ” Proverbios 18:2.

El hombre tiene una función sacerdotal por ende necesita entender la importancia de cuidar sus palabras ya que este habla directamente al corazón de la mujer y de sus hijos y es el encargado de mantener la seguridad y la protección en el hogar.

La mujer como primera función que tiene establecida por Dios es de ser ayuda idónea para su esposo y es la encargada de animar, levantar y edificar. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. ” Génesis 2:18 Esta edificación es efectiva y se logra cuando la mujer se deja dirigir por Dios camina en obediencia y sometida a Su Palabra.

“La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba. ” Proverbios 14:1 Todo lo que está escrito en la Biblia es la palabra de Dios y su propósito es hacernos crecer como personas hasta lograr una mejor versión de nosotros mismos.

La familia fue diseña por Dios y si él no es el centro estaremos edificando en vano. Nada hay Imposible para Dios… Si Crees verás la Gloria de Dios..

¿Cuál es el propósito de Dios en mi vida?

Puedes encontrar gozo al seguir el plan de Dios – El propósito del plan de Dios es darnos la felicidad eterna. Mientras más entendemos Su plan, más nos damos cuenta de que no podemos regresar a Su presencia por nosotros mismos. Él hizo posible que cada pecado, cada error que cometes durante esta prueba de la vida pudiera desaparecer y ser olvidado por medio de Jesucristo.

Esto requiere un arrepentimiento sincero. También requiere el bautismo y recibir el Espíritu Santo y conlleva un esfuerzo continuo para regresar con Dios. Sin embargo, por medio de Jesucristo, que es el centro del plan de Dios, puedes hacerlo.

Estás en esta tierra para ser mejor, para venir a Dios y para encontrar felicidad. Al seguir el plan de Dios y Sus mandamientos puedes experimentar gozo ahora y a través de tu vida. Encuentra una iglesia cerca de ti Dirección Please enter a value.

¿Qué es el matrimonio y la familia en el proyecto de Dios?

Abstract: – El matrimonio cristiano tiene sus bases en el pensamiento de Dios. Dios que es Amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor, ha creado al hombre, varón y mujer, a su imagen y semejanza, es decir, con la dignidad de persona, y por tanto como un ser capaz de amar y ser amado.

Más aún, lo ha creado por amor y lo llama al amor, no a la soledad. Ésta es la vocación fundamental del amor, que es innata de todo ser humano. Así pues, la dignidad personal del varón y de la mujer, encuentran una básica y fundamental concreción en el matrimonio.

A semejanza del amor divino, se vuelca en dar vida a otros y en cuidar del mundo, ámbito de la existencia humana; varón y mujer dan vida a los hijos. Unidos con ellos en la familia, con amor les procuran amparo y seguridad, y los educan. Varón y mujer deben mantenerse en fidelidad por su propio amor y por amor a los hijos.

Dios protege el matrimonio. El matrimonio no debe romperse ni separarse. Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre (Mt 19,6). El matrimonio cristiano, no sólo llama a cada uno a la santidad personal, sino que también llama inseparablemente a contribuir con la misión de la Iglesia, es decir, al apostolado.

La Iglesia ha recibido del Señor la misión de anunciar y establecer en todos los pueblos el Reino de Dios (Lc 9,1-4). Este encargo no es exclusivamente para unos cuantos, sino para todos los bautizados, por ser todos miembros del pueblo santo de Dios, y responsables de la misión eclesial.